y va apestando la tierra…
Antonio Machado, 1875-1939,
el poema "He andado muchos caminos"
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4 marzo
2013, Agencia
Árabe Siria de Noticias (SANA) http://www.sana-syria.com (Siria)
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La
Habana (SANA)
--- Organizaciones y actores de Cuba, América Latina
y el Caribe afirmaron su apoyo a Siria frente a la feroz agresión que sufre y
condenaron los actos terroristas perpetrados por parte de los grupos
terroristas, los cuales son apoyados por gobiernos y partes regionales e
internacionales.
En una
actividad organizada ayer en el Instituto Cubano de la Amistad con los
Pueblos (ICAP) y a la que asistieron diplomáticos de varios países amigos de
Cuba y Siria, los representantes de estas organizaciones y actores señalaron
que Siria está sufriendo una agresión debido a sus posturas antiimperialistas
y de apoyo a la resistencia en la región.
En un
discurso pronunciado en nombre de la ICAP, Elina Rodríguez, hizo un
llamamiento a las fuerzas libres en el mundo de estar al lado de Siria y
respaldarla hasta que salga victoriosa de la crisis.
Por su
parte la Unión Árabe de Cuba llamó a todos los países del mundo a apoyar los
esfuerzos para alcanzar una solución pacífica a la crisis en Siria y detener
el derramamiento de la sangre, y condenó todos los actos terroristas
cometidos por parte de los grupos takfiríes armados.
A su
vez la jefa de la Organización de la Solidaridad con los Pueblos de Asia,
África y América Latina (OSPAL) expresó su solidaridad con Siria y su condena
a todos los tipos de injerencia externa en sus asuntos y a los actos
terroristas perpetrados en el país, llamando a apoyar el Programa Político para
resolver la crisis.
Por su
parte el encargado de negocios sirios en La Habana, Gassan Haidar, presentó
una explicación detallada sobre las razones de la crisis que enfrenta Siria.
Elías
S., Riad Sh.
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La embajadora Carmen Almendras durante la concentración en Barcelona (ABI)
Agencia Boliviana de Información http://www.abi.bo
Barcelona (España) 20 septiembre 2008 (Ramiro Lizondo Díaz, especial para ABI) - Más de 179 organizaciones y colectivos, y 70 personalidades de 28 países del continente americano, Europa, Asia y África hicieron público, mediante una carta, su pleno respaldo al pueblo boliviano y al Gobierno del presidente Evo Morales.
El viernes pasado se realizó una masiva concentración en las puertas del Consulado de Bolivia en Barcelona para dar su apoyo y solidaridad al proceso de cambio que está llevando a cabo el presidente Morales.
En el acto, Josep María Hosta, a nombre de los asistentes, saludó la presencia de la embajadora boliviana, María del Carmen Almendras, y resaltó los principales motivos de la concentración.
Luego, Mónica Vargas dio lectura a la carta de solidaridad en la que se denunció el carácter genocida de una oligarquía boliviana que está dispuesta a todo, como asesinar campesinos en Pando, con tal de conservar sus privilegios.
"Una oligarquía que fue parte de las dictaduras militares y de los gobiernos neoliberales corruptos y que ahora cuenta con el apoyo de Estados Unidos y que con grupos paramilitares fascistas como la "Unión Juvenil Cruceñista", están atentando contra el Estado de Derecho, el Gobierno democrático y el pueblo boliviano", señala el pronunciamiento.
Menciona que con la ocupación y destrucción de entidades estatales y medios de comunicación del Estado, el sabotaje terrorista contra válvulas de producción de gas, las amenazas, los secuestros y el estado de aparente ingobernabilidad que quieren crear, buscan deslegitimar un Gobierno democráticamente elegido y abrumadoramente respaldado por el voto popular en el Referéndum Revocatorio.
"Las tácticas de las élites conservadoras y reaccionarias bolivianas tienen el objetivo de generar las condiciones para un golpe de Estado como pasó con el gobierno de Salvador Allende en Chile", agrega.
La masiva concentración también dio su respaldo a la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado de Bolivia aprobada por más de dos tercios de la Asamblea Constituyente y a la política de recuperación de los recursos naturales.
Así mismo, manifestó el apoyo y solidaridad con la determinación del Gobierno boliviano de expulsar al embajador de los Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg por injerencia y ser el organizador de los disturbios en contra del Gobierno constitucional.
La embajadora boliviana ante el Estado español, recibió la carta de apoyo y agradeció a nombre del pueblo y del Gobierno boliviano a todas las personas y organizaciones concentradas en la manifestación y destacó el apoyo y solidaridad de los participantes así como los principales logros del Gobierno democrático y popular del presidente Morales.
El entusiasmo de los participantes, el alma popular de la movilización, la conciencia internacionalista, las consignas anti-imperialistas y la multitud de banderas que ondeaban en el acto, recordaron que la unidad en la lucha por un mundo nuevo es posible.
En el acto, la cónsul general de la República Bolivariana de Venezuela en Barcelona, Belén Rojas, saludó la presencia de la embajadora de Bolivia y la lucha de su pueblo.
En su intervención resaltó la solidaridad que se está produciendo entre los gobiernos y pueblos de América Latina con el proceso de transformación boliviana.
Un evento similar se realizó en Valencia este domingo y otro tendrá lugar en Madrid el lunes.
http://www.abi.bo/index.php?i=noticias_texto_paleta&j=20080920165151&l=200809200008_La_embajadora_Carmen_Almendras_durante_la_concentraci%F3n_en_Barcelona_(ABI).
26 agosto 2008/TeleSUR http://www.telesurtv.net
Nuevas teorías acerca de cómo llegaron los primeros pobladores al continente americano durante la época de la glaciación fueron expuestas en Ciudad de México por antropólogos de varios países la pasada semana.
En principio, se cree que los primeros hombres que llegaron al continente americano durante la era del hielo provenían de Asia nororiental, siguiendo a los mamíferos, de los cuales se alimentaban, conociéndose así la "teoría del poblamiento tardío".
Teoría que ha predominado desde mediados hasta la última década del siglo XX. Sostiene que un grupo de seres humanos ingresó al continente americano en el periodo en que disminuyó el nivel de las aguas, durante la era del hielo.
Un especialista de la Universidad de Colorado, presente en México, Seteven Holen, manifestó que hay efectos en cráneos y huesos encontrados, "que sólo pueden haber sido causados por humanos", lo cual indica que "los humanos comenzaron a llegar a Norteamérica cuando Canadá estaba cubierto de hielo".
Al momento de congelarse las aguas se establecieron conexiones que, según la teoría más sustentada, permitieron que el hombre se encontraba en Siberia pasara al continente americano a través del Estrecho de Bering, que separa a Asia de América.
Sin embargo, ésta no es la única hipótesis que actualmente se maneja.
Por su parte, la antropóloga argentina Laura Miotti explicó que, en la actualidad, "las hipótesis que se manejan son las de la costa pacífica, la de Bering también, la de la costa atlántica y bueno, hay una que no tiene mucho chance de comprobarse que es vía Antártida, desde Australia hacia la Patagonia de Suramérica".
Durante muchos años, los antropólogos han estudiado el fenómeno echando mano de las huellas de los pies, fragmentos de cráneo y restos de proyectiles fosilizados encontrados.
"Se han encontrado otras evidencias, como son huesos de animales que han sido triturados o usados por los humanos", dijo el antropólogo mexicano José Concepción.
Hasta la fecha, los restos óseo a humanos más antiguos que han aparecido en América se han ubicado en México.
Ante las evidencias que se tienen sobre la llegada del hombre a México, el experto de esa nación manifestó que "son los esqueletos humanos que están fechados: uno es el esqueleto a la mujer del peñón de los baños que tiene doce mil 700 años, tenemos de diez mil 500 y tenemos de siete mil 500 y cuatro mil 500 años".
Es gracias a todas esas evidencias que se sabe que no hubo una sola inmigración, sino que, a través de miles de años, diferentes grupos humanos de diversos orígenes llegaron a este continente siguiendo rutas distintas.
El debate científico sobre la llegada del los primeros pobladores a América se desató a inicios del siglo XX y continúa hasta nuestros días.
Se calcula que los primeros llegaron entre 25 y 30 mil años atrás, pero la verdad es que no existe una fecha precisa de cuándo esto ocurrió.
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/31905-NN/antropologos-debaten-en-mexico-sobre-los-primeros-pobladores-del-continente/
10 junho 2008/Portal do MST http://www.mst.org.br
Por Igor Felippe Santos
O integrante da coordenação nacional do MST, Egidio Brunetto, analisa que especulação financeira causou a elevação dos preços dos alimentos no mundo. “Os produtos agrícolas passaram a ser commodities, que agora são vendidas nas bolsas de valores em ações. Grandes especuladores controlam 60% do trigo, por exemplo. A alta do preço dos produtos agrícolas tem origem na especulação financeira”, afirma.
Egídio Brunetto avalia que existe produção de alimentos em excesso a nível internacional e discorda da avaliação do presidente Lula, que atribuiu o aumento do preço dos alimentos ao crescimento do consumo. “Como uma família que recebe a bolsa do governo de 60 reais vai aumentar o consumo se o preço do alimento duplicou? Diminuiu o consumo de alimentos. Aumentou o preço do feijão, do arroz, da carne e do óleo, como vão consumir mais?”, rebate.
Em 12 meses, houve uma disparada de preços dos alimentos no Brasil, ficando em torno de 11,2%, em média. O feijão aumentou 168,3%; o arroz, 7,7%; a farinha de trigo, 17,6%; o macarrão, 17,6%; e o pão francês, 16,9%. Os óleos cresceram em média 50%; a carne bovina, 19%; a carne suína, 10,7%; o frango, 6%; queijo provolone, 35,8%; o queijo fresco, 30,6%.
Segundo ele, o Estado precisa retomar o seu papel na agricultura e na produção, inclusive com subsídios para os agricultores, e a democratização da terra ganha peso na discussão política por ser uma saída para a crise. “Precisamos de Reforma Agrária para resolver problema da fome, das mudanças climáticas e da estratégia da soberania alimentar”.
Leia a seguir a entrevista do dirigente do MST, que atua no Mato Grosso do Sul.
Qual a avaliação do MST e da Via Campesina sobre a polêmica em torno da elevação do preço dos alimentos?
Não existe uma polêmica, mas uma desculpa do capital para justificar o aumento. Em primeiro lugar, é reflexo de um modelo de produção agrícola baseado na Revolução Verde. Houve uma industrialização da produção de alimentos baseados em insumos petroquímicos, pesticidas e agrotóxicos. Passamos depois por uma segunda fase, com a liberalização do comércio agrícola, dentro do neoliberalismo, no qual as empresas transnacionais passaram a dominar as sementes, o comércio e as grandes cadeias de supermercados. Esse modelo de produção e o novo padrão de consumo levaram os agricultores e os países a perder a sua soberania alimentar. Hoje as grandes empresas têm monopólios que controlam o comércio dos produtos alimentares. Os governos não têm o que fazer porque não controlam esse sistema, não têm o controle de preços nem políticas de controle de estoque. Nessa etapa, o grande problema é a especulação financeira.
Como isso funciona?
Os produtos agrícolas passaram a ser commodities, que agora são vendidas nas bolsas de valores em ações. Grandes especuladores controlam 60% do trigo, por exemplo. A alta do preço dos produtos agrícolas tem origem na especulação financeira. Esses produtos são vendidos a seis ou sete vezes mais caros nas bolsas, sem em muitos casos existirem. O segundo elemento é a produção de agrocombustíveis, com a utilização de terras agrícolas em várias partes do mundo, onde poderia se produzir alimentos, e com o uso de produtos agrícolas para etanol. O terceiro está relacionado à alta do preço do petróleo. O modelo atual usa petroquímicos para fertilização e faz os alimentos circularem ao redor do mundo, o que causa um custo de transporte muito alto, encarecendo os produtos. Tem outros elementos marginais, como intempéries em algumas regiões. O fundamental é que não existe um problema de produção agrícola nem de superconsumo, mas uma quantidade maior de produtos que o consumido e a especulação financeira.
Uma das teses é que o preço dos alimentos está subindo por conta do aumento do consumo. O presidente Lula disse que o preço aumentou no país por causa do elevação do número de consumidores com seus programas sociais e com o crescimento da economia.
Não concordamos com essa avaliação. É uma mentira. Em geral, não aumentou o consumo nem diminuiu a produção, existe alimento em excesso. O verdadeiro problema é a especulação financeira. O modelo de produção e consumo levou a um monopólio, controlado pelas empresas, que causaram a perda da soberania alimentar. Os agricultores não têm soberania alimentar e a população pobre não consegue comprar alimentos. Com a subida dos preços dos alimentos, o consumo vai diminuir. Como uma família que recebe a bolsa do governo de 60 reais vai aumentar o consumo se o preço do alimento duplicou? Diminuiu o consumo de alimentos. Aumentou o preço do feijão, do arroz, da carne e do óleo, como vão consumir mais? Essa é uma saída pela tangente para explicar o aumento dos preços. O modelo agroexportador é a principal causa dessa crise.
Qual a avaliação dos protestos que aconteceram no mundo, em cerca de 30 países, por conta da crise do preço dos alimentos?
Isso é uma tendência. Não são apenas protestos, mas aconteceram mortes no Haiti, na Argentina, no Paraguai, além dos países africanos, por causa da fome. O povo precisa protestar porque a fome é violenta e está levando as pessoas à morte. A tendência é que as manifestações aumentem em todos os continentes, na Ásia, África e na América Latina. A saída proposta pelos organismos internacionais é a “ajuda alimentar”. Isso significa que o capital vai ganhar ainda mais dinheiro com base na fome dos pobres. Não vão doar alimentos, mas vender a preços internacionais do mercado. O capital propõe mais do mesmo, com mais neoliberalismo. Querem mais liberalização comercial e aprofundar o modelo da transgenia, como se o problema fosse a produtividade. Isso não vai resolver, porque o problema é de renda para que as famílias possam consumir. A alternativa é a chamada soberania alimentar, com produção e comércio local e regional para evitar que os alimentos sejam transportados por grandes distâncias. O custo de exportar e importar encarece o preço dos alimentos. Com a produção regional, todos os países têm condições de produzir e alimentar seu povo.
Como fazer essas mudanças para garantir a soberania alimentar?
Precisamos da volta do papel do Estado na agricultura e na produção, e sim aos subsídios para os agricultores, diferente do que defende o governo. Por que o presidente Lula dá subsídios para as grandes empresas, para as papeleiras, para os exportadores agrícolas com a Lei Kandir? Esses recursos deveriam ir para a produção de alimentos. O Estado precisa criar uma legislação que proteja a produção de alimentos, assistência técnica e políticas de garantia de preços para que cheguem de forma barata para os consumidores, porque o salário não permite comprar alimentos suficientes e diversificados. Nem os acordos da OMC (Organização Mundial do Comércio) nem o aumento das exportações vão resolver esses problemas. A resolução da Rodada de Doha, da OMC, vai significar mais liberalização comercial da agricultura. A nossa proposta é a saída da agricultura e dos alimentos dos tratados comerciais, porque devem obedecer a uma política interna de cada um dos países. O governo precisa estar voltado para uma política forte de produção de alimentos diversificados, de qualidade e baratos para a população. Precisamos também distribuir renda para que as famílias possam comprar alimentos. É necessário também uma política de interiorização da produção agrícola e das agroindústrias locais para garantir o abastecimento regional. Não precisa o arroz sair do Rio Grande do Sul e ir para a Amazônia, agregando custo. Em todas as regiões, podemos produzir arroz, feijão, milho, mandioca e carne. Para isso, o governo precisa ter programas. No entanto, deram prioridade para a agricultura de exportação. Assim, tanto faz se o povo come ou não come. Se importam apenas com indicadores gerais, porque o povo que tem acesso alimentos come mal.
Não há problema de falta de alimentos no mundo. Diante disso, a tese de que o Brasil pode produzir alimentos para o mundo inteiro é propaganda para justificar o avanço no agronegócio no país?
O Brasil é uma potencia agrícola e pode produzir produtos que possam faltar em algumas regiões do mundo, mas o problema fundamental não é esse. A África não tem problema de capacidade de produção. As terras, os solos e o clima são suficientes, assim como no Haiti, que precisa de recursos para garantir a produção de alimentos. Eles têm condições e mandar alimentos não vai resolver o problema. Precisam de recursos e estrutura. Dentro do livre comercio, não há solução e pode-se exportar a quantidade de comida possível. O Brasil tem uma visão arrogante. São poucos os países que hoje não têm condições de produzir seus alimentos, a não ser os países árabes pela falta de terras agricultáveis. O problema é a política agrícola.
Qual deveria ser a prioridade do governo?
O Brasil deveria ter uma política de produção de alimentos para o seu povo porque, se 11 milhões de famílias recebem uma bolsa do governo, é uma vergonha para um país arrogante que se coloca para resolver o problema do mundo. Ainda não foi resolvido nem o problema do povo brasileiro. Mais de 70% das famílias que recebem assistência de programas sociais estão na faixa de insegurança alimentar. Mais de 30% estão no nível de pobreza. O Brasil deveria se envergonhar de ser uma potência agrícola, querer alimentar o mundo sem resolver o problema do seu povo.
Qual o potencial da Reforma Agrária para resolver a crise alimentar?
Não podemos resolver o problema da crise alimentar e dos preços dos alimentos sem a Reforma Agrária e uma política de agricultura para agricultores, não uma agricultura industrial, que vai gerar crises porque produz o que dá dinheiro. Nem sempre é alimento. Podem plantar eucalipto, soja, fumo, laranja, enquanto o povo compra alimentos caros. Reforma agrária significa distribuição das terras com capacidade de produção de alimentos para o mercado local. Assim, volta a ser a pauta do dia em diversos países, especialmente na América Latina e no Caribe. Precisamos de Reforma Agrária para resolver problema da fome, das mudanças climáticas e da estratégia da soberania alimentar. O debate é entre o agronegócio, a agricultura industrial, ou uma agricultura com agricultores. Não há saída para esses problemas sem passar pelos agricultores, porque a agricultura industrial aumenta o aquecimento global, destrói o meio ambiente, a biodiversidade e a base da soberania alimentar.
Os assentados sofrem com a falta de crédito, investimento e infra-estrutura. Quais as políticas necessárias para garantir a sustentação e desenvolvimento dos assentamentos?
Esperamos que o governo tome vergonha e garanta questões básicas. O primeiro é o crédito especial para Reforma Agrária, que faz mais de dois anos que está sendo discutido. Precisamos de um crédito que viabiliza a produção de alimentos e o aumento de renda das famílias. Precisamos de recursos suficientes na Conab (Companhia Nacional de Abastecimento), que são bastante reduzidos, para a compra desses produtos e doação simultânea. Estamos pedindo R$1 bilhão, que não é muito dinheiro para o governo, para que se possa comprar mais produtos agrícolas, pagar um preço justo e garantir o abastecimento das populações em situação de insegurança alimentar, de forma doada ou mais barata. O terceiro ponto é assistência técnica, porque até hoje está muito complicado todos esses programas, em função da legislação. O quarto ponto é a infra-estrutura. Esperamos que o programa de habitação se desenvolva. O quinto ponto é o programa de agroindústria, porque durante o governo Lula nada foi feito. É impossível industrializar e conservar os alimentos sem ter um apoio estrutural para a criação de agroindústrias nas regiões para beneficiar, conservar e armazenar os produtos.
http://www.mst.org.br/mst/pagina.php?cd=5381
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Esther Vivas *
[ADITAL] Agencia de Información Fray Tito para América Latina www.adital.com.br
4 junho 2008
Adital - La imposibilidad para acceder a los alimentos ha empujado a la calle, estos últimos meses, a miles de personas en los países del Sur. Manifestaciones, huelgas y protestas se han repetido de punta a punta del planeta. En Bangladesh el precio del arroz se duplicó en el último año, en Haití el coste de los alimentos aumentó más de un 40% y el mismo porcentaje subió en Egipto. Igual dinámica se ha vivido en Costa de Marfil, Bolivia, Indonesia, México, Filipinas, Pakistán, Mozambique, Perú, Yemen, Etiopía... La lista podría continuar.
Estas "revueltas del hambre" nos recuerdan a las que tuvieron lugar entre los años 80 y 90 en los países del Sur contra las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En este período se contabilizaron más de cincuenta alzamientos que dejaron miles de muertos en África, Asia y América Latina. La causa, una vez más, el aumento de los precios de los alimentos básicos, del transporte, de la vivienda... que agravó las condiciones de vida de la mayoría de las poblaciones de estos países y dificultó aún más su lucha por la supervivencia cotidiana. La historia se repite y las políticas neoliberales siguen dejando a su paso a millones de hambrientos.
Pero el problema hoy no es la falta de alimentos: la producción de cereales a nivel mundial se ha triplicado desde los años sesenta y las reservas siguen estando muy por encima de la demanda. De hecho, la producción agrícola nunca había sido tan abundante. Entonces, ¿cuál es el problema? La dificultad está en la imposibilidad, por parte de los pobres del Sur, de pagar los precios establecidos. Se trata, por lo tanto, de un problema de acceso a los alimentos.
Los cereales básicos son aquellos que han sufrido un aumento más espectacular en el último año: un 70%. Entre éstos destaca el caso del trigo, la soja, los aceites vegetales y el arroz. El coste del trigo, por ejemplo, ha llegado a sumar un 130% más que hace un año y el arroz un 100%. Evidentemente son las capas más pobres de la población de los países del Sur, especialmente aquellos que abandonaron el campo y que hoy pueblan masivamente las ciudades, quienes están sufriendo las graves consecuencias de este aumento sin parangón de los precios de los alimentos básicos.
Una crisis que no es coyuntural sino que es resultado de un sistema agroalimentario privatizado, enfocado al mercado internacional y supeditado al afán de lucro. Varias han sido las razones que han hecho estallar esta crisis alimentaria mundial: el aumento de las importaciones de cereales realizadas por países hasta el momento autosuficientes como India, China o Vietnam; la destrucción de cosechas debido a las sequías y a otros fenómenos meteorológicos en países productores como Bangladesh, China y Australia; el aumento del consumo de carne por parte de nuevas clases medias en América Latina y en Asia con un consiguiente crecimiento de la demanda; la subida del precio del petróleo que ha repercutido directa o indirectamente en una agricultura dependiente del mismo; las nuevas tendencias de producción de "petróleo verde" o agrocombustibles; las crecientes inversiones especulativas en cereales después del crack de los mercados puntocom e inmobiliarios. Todos estos elementos han venido a influir, en menor o mayor medida, en un sistema agroproductivo que antepone los intereses económicos privados a las necesidades alimenticias de las personas. En este frágil equilibro, las leyes del mercado han acabado por desequilibrar la balanza.
Especular con la comida
Pero, ¿cómo se han establecido los precios actuales? El precio de las materias primas como la soja, el maíz y el trigo, entre otros, viene determinado por su cotización en las bolsas de valores como la de Chicago, la más importante. Los operadores venden y compran en el "mercado de futuros", en función de las previsiones de la oferta y la demanda. Se trata, por lo tanto, de operaciones especulativas. En la medida en que otros sectores como el de Internet o el inmobiliario han entrado en crisis, estas inversiones se han derivado a los mercados de cereales. Hoy se calcula que al menos un 55% de la inversión financiera en el sector agrícola responde a intereses especulativos y ésta tiene una vinculación directa con el aumento y la volatilidad de los precios.
Multinacionales como Cargill y Bunge, así como el gobierno de los Estados Unidos, ejercen un fuerte control sobre la producción y la comercialización de estas materias primas, determinando su precio final. Una dinámica recurrente en toda la cadena productiva, siendo las grandes multinacionales quienes monopolizan cada uno de estos tramos las máximas beneficiarias de la crisis actual. Las principales compañías de semillas, Monsanto, DuPont y Syngenta han reconocido un aumento creciente de sus ganancias y lo mismo han hecho las principales industrias de fertilizantes químicos como Mosaic Corporation (propiedad de Cargill) o Potash Corp. Las mayores empresas procesadoras de alimentos como Nestlé o Unilever también anuncian una alza en sus beneficios, aunque por debajo de las que controlan los primeros tramos de la cadena. Del mismo modo que las grandes distribuidoras de alimentos como Wal-Mart, Tesco o Carrefour, los reyes de los supermercados, quienes afirman seguir aumentando sus ganancias.
Inseguridad alimentaria
En la medida en que la agricultura se ha mercantilizado, priorizando la producción para la exportación en lugar del abastecimiento local o abandonando sistemas de cultivo tradicionales en aras de una agricultura industrial y "drogodependiente" (con el uso de pesticidas y químicos), nos hemos visto arrojados a una creciente inseguridad alimentaria, donde nuestras necesidades alimenticias han quedado en manos de multinacionales de la agroindustria. Las políticas neoliberales aplicadas sistemáticamente desde los años 70 han contribuido, sin lugar a dudas, a ello.
El caso de Haití es revelador. Hace treinta años, este país producía todo el arroz que necesitaba para alimentar a su población, pero a mediados de los 80, frente a una necesidad de fondos (cuando el dictador haitiano Jean Claude "Baby Doc" Duvalier abandonó el país vaciando sus arcas), se tuvo que endeudar con el Fondo Monetario Internacional. Empezaba aquí una espiral de "dominación" que sumiría al país en la más profunda de las dependencias políticas y económicas respecto a las instituciones financieras internacionales y, en especial, en relación a Estados Unidos.
Para obtener estos préstamos, Haití se vio obligado a aplicar una serie de políticas de ajuste estructural como la liberalización comercial y la reducción de los aranceles que protegían la producción de varios de sus cultivos, entre ellos el arroz. Esta apertura permitió la entrada indiscriminada de arroz subvencionado de Estados Unidos que se vendía muy por debajo del precio al que los agricultores locales podían producirlo. Un hecho que hundió en la más absoluta miseria a los productores locales quienes, ante la imposibilidad de poder competir con este arroz, abandonaron sus campos y su cultivo. Hoy, Haití se ha convertido en uno de los principales importadores de arroz estadounidense.
Pero el caso de Haití es extrapolable a muchos otros países del Sur, donde la aplicación sistemática de las políticas neoliberales a lo largo de estos treinta años ha sumido a sus poblaciones en la pobreza extrema. La liberalización comercial a ultranza a través de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio y los acuerdo de libre comercio, las políticas de ajuste estructural, el pago de la deuda externa, la privatización de los servicios y los bienes públicos han sido algunas de las medidas que ha venido aplicando el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional a lo largo de estas últimas décadas.
Estas políticas han generalizado una creciente privatización de la agricultura y de la alimentación, así como de otros sectores. Una dinámica que, aunque muestra su cara más cruenta en el Sur, también se ha impuesto en los países del Norte con una agricultura altamente deslocalizada e industrial. Frente a las consecuencias de este modelo es indispensable empezar a aplicar ya los principios de la soberanía alimentaria. Las alternativas están encima de la mesa, sólo hace falta voluntad política para aplicarlas y, evidentemente, luchar para conseguir imponerlas.
[Artículo publicado en Corriente Alterna, nº 58, junio 2008, en: http://www.espacioalternativo.org/node/2888]
* Diagonal
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