12 agosto 2013, ALAI América Latina en Movimiento http://alainet.org
El
profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires Dr. Aldo Ferrer, expuso la
visión argentina de Brasil y de su política externa de la última década,
remarcando la necesidad de una sólida densidad nacional de ambos países, porque
de ese modo habrá una mayor posibilidad de construir el sendero de la
integración. El texto completo que reproducimos fue expuesto en la Conferencia
nacional “2002-2013. Una Nueva Política Externa” en la Universidad Nacional del
ABC, Sao Bernardo do Campo (15/18 de julio de 2013).
La
visión argentina de Brasil y de su política externa de la última década depende
de cómo los argentinos vemos el mundo y a nosotros mismos. En tal sentido,
existen dos perspectivas principales y opuestas: la neoliberal y la nacional.
La visión neoliberal
La
misma considera a la Argentina como un segmento del mercado mundial, que debe
organizarse conforme con las señales del orden internacional. De este modo, su
estructura productiva y su inserción en la división internacional del trabajo
están determinadas por sus ventajas competitivas estáticas, fundadas en la
abundancia de sus recursos naturales y subdesarrollo tecnológico e industrial.
Este enfoque supone, asimismo, que, dada la concentración del poder en los
mercados y los países dominantes, Argentina carece de la capacidad decisoria
necesaria para trazar su sendero de desarrollo, industrializarse, participar
plenamente en la revolución científica y tecnológica y, consecuentemente,
establecer una relación simétrica, no subordinada, con el orden mundial. Esta
visión responde al convencimiento histórico del neoliberalismo de que Argentina
no cuenta con factores autónomos de desarrollo. Debe asociarse, necesariamente,
a un centro hegemónico externo que impulse su crecimiento. Esta fue, en efecto,
la posición que el país mantuvo, hasta la crisis mundial de la década de 1930,
con Gran Bretaña. Posteriormente, la pretendida durante las frustradas
“relaciones carnales” con los Estados Unidos. Actualmente, la considerada
conveniente con Brasil y, en mayor medida, con China. Se trata del “realismo
periférico” de un país, que sólo podría aspirar a conseguir lo posible, dentro
de la posición subordinada que inevitablemente ocupa en el orden mundial.
Desde
esta perspectiva, es preferible que