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quinta-feira, 20 de agosto de 2009

Honduras/CINCUENTA DÍAS DE MENTIRAS GOLPISTAS BENDECIDAS POR EL CARDENAL OSCAR RODRÍGUEZ




19 agosto 2009/TeleSURhttp://www.telesurtv.net

Por: Juan Antonio Mejía Guerra

Las declaraciones vertidas por el cardenal Rodríguez son tan alejadas de la realidad como peligrosas para el pueblo hondureño, ya que él es de alguna manera el vocero real de la oligarquía y el principal legitimador moral del golpe de Estado perpetrado por oligarcas.

La resistencia nacional hondureña supera ya los cincuenta días de lucha ininterrumpida en contra del golpe de Estado. Con ocho personas muertas, cientos de heridos y golpeados y miles de personas en las calles y plazas de la resistencia, la población hondureña se mantiene más unida y fuerte que nunca reclamando la vuelta al orden democrático. Frente a la Resistencia se levantan las fuerzas golpistas, que también llevan cincuenta días de mentiras, acosando, golpeando y matando a la población. Y entre los mentirosos más detestables se encuentra el cardenal golpista Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, cuyas mentiras nos ocupamos de develar en este ensayo.

El diario La Vanguardia de España publicó el pasado 13 de julio una entrevista al cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, titulada con el nombre "No soy un cardenal golpista", y el diario Tiempo de Honduras la reprodujo íntegramente en su edición correspondiente al pasado sábado 8 de agosto.

Las declaraciones vertidas por el cardenal Rodríguez son tan alejadas de la realidad como peligrosas para el pueblo hondureño, ya que él es de alguna manera el vocero real de la oligarquía y el principal legitimador moral del golpe de Estado perpetrado por oligarcas, políticos y militares en connivencia con sectores ultraderechistas del partido republicano de los Estados Unidos de América y de un sector de Iglesia hondureña conocido como Opus Dei. De ahí la indignación y necesidad por desmentir públicamente, a nivel nacional e internacional, las falacias de este purpurado y desnudar sus reales intenciones.

Por ello mismo, y aunque reconocemos que la entrevista concedida al diario español es un poco extensa, procederemos meticulosamente, desmenuzando párrafo por párrafo, lo dicho por el cardenal y lo contrastaremos con la verdadera realidad por la cual lucha y se sacrifica cada día la inmensa masa de pobres de Honduras junto con sus líderes, la mayoría cristianos y cristianas que no han vendido sus conciencias a ninguno de los poderes fácticos involucrados en el asalto al Estado hondureño.

Mentira Nº 1

Cardenal Rodríguez:

"Yo entiendo que los que han pintado eso [graffiti de `cardenal golpista` en las paredes de Tegucigalpa] no son hondureños. Está clarísimo".

Los que han pintado las paredes de cuanto muro o pared ha sido posible con mensajes como "cardenal golpista", y han gritado a más no poder consignas como "fuera, cardenal golpista", son hondureños y hondureñas que se sienten profundamente indignados porque el señor Oscar Rodríguez se ha valido de su condición religiosa para manipular las consciencias de los ciudadanos y ciudadanas. Jesucristo nunca estuvo del lado de los poderosos sino siempre al lado de los pobres y los vulnerables, y sus fugaces encuentros con ricos le sirvieron para llamarlos urgentemente a compartir sus bienes e inscribirse en el evangelio del amor y la justicia.

Con esta frase citada textualmente del cardenal, además de mentir, también está apoyando de forma sutil pero muy claramente el discurso de los golpistas que acusan que las manifestaciones están guiadas por extranjeros, principalmente nicaragüenses y venezolanos; lo cual no es cierto. Las manifestaciones populares están llenas de gentes orgullosamente catrachas; pobres, descalzas, gentes que las más de las veces no andan ni para comprar una bolsa de agua. Las organizaciones populares tienen que realizar constantemente jornadas de apoyo, pidiendo a la población de las ciudades que proporcionen espacios en sus casas para alojar compatriotas que han llegado de diferentes sectores del país para sumarse a las protestas permanentes, y donen alimentos y otros víveres para que los manifestantes no mueran de hambre y frío. Contrariamente, el gobierno golpista que bendice el cardenal Rodríguez ha llegado incluso a declarar toques de queda por 24 horas seguidas y hasta por 7 días consecutivos en algunas regiones para que los y las manifestantes que llegan del interior del país mueran de hambre, sed y frío en los caminos y bosques y no se les pueda socorrer. El cardenal Rodríguez, que debiera ser un defensor de la vida que nos ha dado el Creador, no sólo no ha dicho una palabra en defensa de la vida de esta gente humilde y luchadora, cuyo acceso a la alimentación es un derecho humano reconocido universalmente independientemente de cualquier situación o conflagración, sino que, sumándose al discurso oligarca, acusa a los defensores de la democracia de no ser hondureños y hondureñas, en un claro intento por distorsionar, a favor de la oligarquía golpista, la percepción de la realidad de lo que está aconteciendo en Honduras.

Mentira Nº 2

Cardenal Rodríguez:

"No soy golpista. No me molesta [que me acusen de serlo], porque si de Jesús, que era hijo de Dios, le acusaron de todo, ¿qué no podrán decir de un ser humano? Es injusto que por cumplir un deber de conciencia me llamen golpista".

El cardenal Rodríguez tiene razón al decir que no le molesta que lo llamen golpista, porque efectivamente lo es, aunque bautice con otro nombre más elegante a su club de santulones del Opus Dei que asaltaron el Estado de Honduras, llamándolo "sucesión constitucional".

Lo que no debe hacer el cardenal Rodríguez es valerse de su status de príncipe de la Iglesia para justificar el golpe de Estado y, luego, defenderse de los señalamientos que le hace el pueblo recurriendo a las falsas acusaciones que en su momento los opresores de su tiempo lanzaron contra la persona de Jesucristo. En el caso de Jesús las acusaciones de que fue objeto eran falsas mientras que las vertidas contra el cardenal son verdaderas y se comprueban con el menor esfuerzo intelectual posible. Y ya que el cardenal Rodríguez trata de compararse con Jesucristo no está demás desenmascararlo nuevamente en otras de sus perversiones: El Señor Jesús no habló nunca a los pobres desde los medios y espacios comunicativos de los romanos opresores, el cardenal sí habla al pueblo desde las cadenas nacionales de radio impuestas por el presidente golpista, cadenas radiales reservadas exclusivamente para los funcionarios golpistas. Ningún opositor al régimen de facto ha hablado en cadena nacional, ¿lo sabe el señor cardenal Rodríguez?

El señor Rodríguez puede cumplir su deber de conciencia al lado de los oligarcas, y los demás tenemos el deber de respetar su opinión, pero lo que no puede hacer es ponerse del lado de los violentadores del orden social y decir que habla en nombre del Dios de la vida.

Mentira Nº 3

Cardenal Rodríguez:

"Yo soy el primero en rechazar el golpe de Estado".

Esta tajante afirmación pone al descubierto la doble moral que intenta jugar el cardenal Rodríguez de cara al rescate de su condición internacional de papable. Por un lado, hacia dentro de Honduras maneja un discurso pro golpe de Estado legitimando la acción golpista de sus hermanos del Opus Dei a través de discursos suyos y de sus bien entrenados obispos auxiliares de la arquidiócesis, o sencillamente callando cuando ve que no puede hacer otra cosa mejor para beneficio de sus aliados. Por ejemplo, el silencio cómplice que ha guardado ante los muertos inocentes asesinados por los policías y militares, por el único delito de desplazarse al aeropuerto o a la frontera a esperar al presidente que un día escogieron. Por otro lado, hacia fuera de Honduras quiere manejar una imagen maquillada, más a tono con la reacción de todos los gobernantes del mundo, que a una voz se han opuesto al golpe de Estado y han pedido la restitución pronta, segura e inmediata del presidente Zelaya, y por eso ni se sonroja siquiera al decir en un medio de prensa internacional que está contra el golpe de Estado.

En realidad, el cardenal Rodríguez defiende la tesis de la sustitución constitucional promulgada por los golpistas, figura jurídica que no existe ni en nuestra constitución ni en ninguna otra del mundo, ni aparece tal término en ningún diccionario de ciencias políticas o jurídicas. El cardenal ya no engaña a nadie.

Mentira Nº 4

Cardenal Rodríguez:

"Por internet dicen que ando comiendo con los ricos. Otra mentira. Ningún fotógrafo va a las aldeas pobres que visito con frecuencia porque no es noticia.".

Ningún otro pastor, católico, episcopal o evangélico, aparece tantas veces en las páginas sociales de los periódicos hondureños como el cardenal; bautizando o casando hijos e hijas de las familias oligarcas, celebrándole el cumpleaños a tal o cual empresario, tocando la flauta en el té de la familia tal, etc. En los periódicos hondureños hay más noticias sociales del cardenal que reflexiones cristianas de voz y pluma cardenalicia. ¿Lo sabe Roma? La feligresía católica hondureña se da muy por enterada de ello.

También es probablemente cierto que los fotógrafos no acompañan al cardenal a las aldeas pobres, pero no lo hacen precisamente porque ello no sea noticia. Algunos fotógrafos no lo harán sencillamente porque con los sueldos de hambre que les pagan los empresarios de la comunicación, que dicho sea de paso son exactamente los mismos empresarios golpistas con alguna excepción, no les ajustaría para ir y venir a y desde las aldeas lejanas. Otros periodistas tampoco lo harán porque tal vez pudiendo pagar un servicio de transporte hacia la aldea donde se encuentra el cardenal, llegarían demasiado tarde, ya que el cardenal ha solido desplazarse a las aldeas lejanas en helicópteros de los empresarios capitalinos y de la fuerza aérea de Honduras. Y en estos aparatos difícilmente habría espacio para un reportero interesado en conocer cómo viven o sobreviven los pobres de Honduras.

Mentira Nº 5

Cardenal Rodríguez:

"Este es un país pobre donde la política ha hecho tanto daño..."

Cierto es que Honduras ha sido empobrecida por malas decisiones económicas y políticas pero en todo caso no es la política la que le ha causado tanto mal. Son los políticos que funcionan como testaferros de los diferentes grupos económicos quienes se han encargado de destruir esta nación digna de mejor suerte. Bien le vendría al cardenal Rodríguez leer a Santo Tomás para darse cuenta de lo importante que es la política en los pueblos y las sociedades.

Los pobres y las pobres de Honduras ya se dieron cuenta de ello, así como del peligro que ha significado dejar todo el quehacer político en manos de bandoleros disfrazados de diputados y de jerarcas militares, que nunca velaron por el bien común sino por los intereses egoístas de los oligarcas. El golpe de Estado ha constituido el despertar doloroso del pueblo hondureño, que ya no cree más en partidos tradicionales, ni en mercaderes de la política, ni en verdeolivos traidores a los ideales morazanistas de una patria soberana conducida bajo el imperio de la ley.

Tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio, el pueblo hondureño se ha lanzado a las calles a exigir el restablecimiento del orden democrático; no obstante su grito ha sido desoído por los golpistas, sus gargantas han sido asfixiadas por los gases de las hordas militares y policiales, y sus vidas están siendo aniquiladas por las balas de plomo y los cuchillos de los psicópatas disfrazados de asesores presidenciales del gobierno de facto. Mientras tanto, la comunidad internacional ha asumido la posición de gallo/gallina: "que retorne el presidente Zelaya pero todavía no", "el presidente debe volver pero éste no es el momento".

Luego de cincuenta días de lucha inclaudicable el pueblo y sus organizaciones, en un verdadero gesto de recuperación de la política nacional, ya no sólo se están preguntando si el presidente Zelaya regresará o no. Su planteamiento ahora va mucho más allá del regreso del presidente y más allá de la realización o no de la consulta popular de la cuarta urna. Si durante estos cincuenta días de lucha se le ha negado el derecho a restituir los poderes del Estado, el pueblo entonces está siendo obligado por la realidad a llevar su insurrección popular y pacífica hacia una verdadera revolución que refunde nuestra patria.

El pueblo ha descubierto la importancia de la política a la hora de construir el bien común fundado en una sociedad solidaria, justa, inclusiva y fraterna tanto así que ya se dispuso a asumirla desde sus propias organizaciones y no parece dispuesto a seguir confiando en políticos, tecnócratas y militares traidores y serviles. Esta es la nueva política del pueblo, que obviamente no será bendecida por el cardenal y sus ángeles del Opus Dei, y no tardará en atacarla con las mismas palabras que para ello utiliza la oligarquía.

Mentira Nº 6

Cardenal Rodríguez:

"En el comunicado [de la Conferencia Episcopal] pusimos énfasis en la búsqueda de la paz".


La paz que busca el cardenal Rodríguez para el pueblo hondureño, y que intenta imponer desde espacios golpistas y a nombre de la Conferencia Episcopal de Honduras, es la paz del sometido, la paz del terror paralizante provocado por los aviones y helicópteros militares que continuamente sobrevolaban las principales ciudades del país el día del golpe de Estado. El pueblo hondureño ya se cansó de una vez por todas de esa falsa paz que hace morir a los pobres mientras los oligarcas y sus testaferros se dan la gran vida entre el ocio y el despilfarro.

Se equivocó el cardenal Rodríguez al creer que con su canto de sirena adormecería los sueños de amor patrio de los hondureños y hondureñas. Honduras es una patria ultrajada por las transnacionales, desgarrada por los oligarcas, engañada por sus políticos y pastores pero sinceramente amada desde lo más profundo de los corazones de los pobres y humildes. De este amor brota la energía imparable de este pueblo que ha dicho ¡Basta Ya!

Mentira Nº 7

Cardenal Rodríguez:

"En momentos de confusión es difícil encontrar documentos que ayuden a entender la verdad. Hasta el jueves después de la salida de Zelaya no conseguimos los documentos originales. Fuimos a buscarlos todos, todos. Y cuando los tuvimos convocamos una reunión plenaria de la Conferencia Episcopal para redactar el comunicado. Lo suscribieron todos los obispos".


El cardenal Rodríguez deja al desnudo su condición de convencido de las mentiras que proclaman los golpistas del Opus Dei. Es meritorio de su parte afirmar que antes del golpe de Estado no tuvo acceso a ningún documento "que le ayudara a entender la verdad" que querían imponer los oligarcas al acusar al presidente Zelaya de corrupto, traidor a la constitución, etc. Y no tuvo acceso a ellos sencillamente porque esos documentos de soporte al golpe nunca existieron antes del mismo golpe, ni hubo ningún veredicto previo de juicio alguno que llevara a la destitución del presidente Zelaya. Reconoce el cardenal que no fue sino hasta el jueves 2 de julio, cuatro días después del golpe de Estado, que tuvo acceso a los documentos que inculpaban al presidente Zelaya; que son justamente los documentos inventados y fabricados ex post por los golpistas para justificar el golpe de Estado.

Resulta difícil comprender cómo una persona, con una inteligencia tan lúcida y candidata al trono de Pedro, no se haya percatado a tiempo de lo que tramaron los golpistas para hacer aparecer la acción del golpe de Estado como sucesión constitucional: Primero, el mismo día del golpe de Estado cínicamente se atrevieron a dar lectura en el congreso nacional de una carta de renuncia que había enviado el presidente Zelaya y nadie les creyó, a excepción del cardenal y por eso afirmó en la cadena nacional que Zelaya ya no era presidente cuando fue capturado. Después se inventaron una orden de captura que tampoco nadie ha creído (y por prestarse a la emisión falsa e improcedente de la misma el gobierno de los Estados Unidos retiró su visa al magistrado de la corte suprema de justicia que incurrió en abuso de autoridad). Sólo el cardenal cree que esta orden de captura fue emitida antes del 28 de junio. Finalmente los golpistas se inventaron no menos de 18 acusaciones en contra del presidente Zelaya y dijeron que darían orden a la INTERPOL para su captura; y esta entidad policíaca internacional desestimó sus pedidos por incongruentes. Finalmente aparecen el fiscal golpista y el dictador Micheletti diciendo que Zelaya será capturado en cuanto ingrese al país. Mientras tanto el presidente Zelaya lleva dos intentos por ingresar a Honduras y no sólo no lo capturan sino que no le permiten ingresar. Pero el cardenal jura que estas acusaciones son verdaderas y justifican el golpe de Estado. ¡Qué disparate!

Mentira Nº 8

Cardenal Rodríguez:

"El comunicado no lo hice yo. Todos los obispos decidieron la postura a tomar. Fuimos todos".

En Honduras conocemos muy bien la trayectoria política del cardenal Rodríguez y la del resto de obispos, y sabemos por ello, con certeza suficiente, que el comunicado episcopal de adhesión a los golpistas leído por el cardenal Rodríguez, es obra de él y nunca del colectivo de obispos. Y llama la atención la falta de insolidaridad de parte del cardenal al tratar una y otra vez de inculpar a los demás obispos en esta acción que sólo puede ser producto de su mente.

Los obispos de Honduras, si bien nunca han sido oficialmente curas revolucionarios, tampoco se puede decir de ellos que han vivido recostados permanente y servilmente en el lecho de los oligarcas. Sus quehaceres pastorales se han mantenido en equilibrio de fidelidad al evangelio aunque evitando chocar frontalmente con los poderes fácticos del país. Más todavía, es seguro que respecto de la crisis política que se vivía en Honduras antes del golpe de Estado, muchos de ellos no compartían totalmente las acciones del presidente Zelaya; pero de las discrepancias normales a llegar a bendecir un golpe de Estado hay una distancia abismal y perversa que los obispos de las diferentes diócesis nunca recorrieron; y no sólo no recorrieron, sino que inclusive algunos de ellos se han manifestado desde sus diócesis condenando el golpe de Estado.

Monseñor Ángel Garachana, obispo de la ciudad industrial de Honduras, sin confrontar o haciéndolo lo menos posible, se ha mantenido como servidor de los pobres y humildes de Dios. Los obispos Raúl Corriveau, Juan Luis Giason y Guido Plante, son ejemplo de personas prudentes y humildes con carácter. Quizá por el hecho de ser misioneros de procedencia extranjera no emiten juicios abiertos sobre la realidad nacional, pero tampoco son dóciles a los dictados de la oligarquía; y no les suele faltar la inteligencia crítica para acompañar con sus palabras serias y objetivas las reflexiones sobre la realidad en los encuentros del clero o de toda la comunidad pastoral de sus respectivas diócesis. Monseñor Mauro, de la diócesis de Olancho, con su temple de gringo buenón e ingenuo se muestra siempre temeroso de las ideologías pero en la práctica es un hombre que se desvive por su pueblo, especialmente por los jóvenes, los campesinos y las mujeres organizadas en las comunidades. A Monseñor Luis Santos le corresponde pastorear una región donde están en mayor número los pobres más pobres de Honduras conviviendo con grandes familias de hacendados y cafetaleros. En este contexto, ha echado a andar el más grande programa de evangelización en Honduras centrado en las comunidades eclesiales de base, y lo ha hecho conciliando diferentes intereses y llamando a todos, ricos y pobres, a creer en la vida en la comunidad. Monseñor Solé, obispo de los campesinos y de los pueblos negros y misquitos, tampoco es un hombre de pactos con la oligarquía o con los narcotraficantes de gran calibre tan comunes en su diócesis. Es un servidor que se caracteriza por su humildad y cercanía con los más pobres. Estos obispos no serán la suma perfección, quizá el pueblo cristiano espere un poco más de palabra y acciones proféticas venidas de ellos, pero traidores a la Iglesia entendida como Pueblo de Dios nunca lo han sido y no lo son en este momento.

En contraposición a esta pléyade de pastores está el cardenal Oscar Andrés Rodríguez y sus dos obispos auxiliares de la arquidiócesis de Tegucigalpa, Juan Pineda y Darwin Andino. Justamente durante el trimestre anterior al golpe de Estado los medios de comunicación hablados y escritos, propiedad de los empresarios golpistas, que son la mayoría y los de más amplia cobertura nacional, desarrollaron una campaña mediática permanente llena de falsedades y de acoso al gobierno del presidente Zelaya y las organizaciones populares. En esta campaña el cardenal Rodríguez prácticamente brilló por su ausencia; no obstante, sus obispos auxiliares se turnaban constantemente uno y otro para estar en los periódicos y telenoticieros defendiendo y bendiciendo las mentiras de los empresarios y políticos golpistas en contra del presidente Zelaya y su gestión gubernamental. El silencio del cardenal ya se veía sospechoso porque siempre le gusta estar en los medios y esta vez, mientras él callaba, sus auxiliares se desbocaban en contra del presidente electo democráticamente. Es importante, además, resaltar que durante estos meses ningún otro obispo del país se prestó para legitimar moralmente, desde los medios golpistas, las calumnias que se vertían contra los funcionarios del poder ejecutivo y los dirigentes populares.

Por estas razones sabemos, sin temor a equivocarnos, que la entrega de la Iglesia hondureña a la oligarquía no es obra y gracia de los obispos hondureños sino del cardenal Rodríguez y sus ad láteres auxiliares. Más allá de todo documento firmado por la conferencia episcopal que el cardenal Rodríguez anda exhibiendo a periodistas internacionales, con el único fin de inculpar junto a él al resto de obispos, nos queda suficientemente clara la praxis de nuestros pastores y no vamos a permitir que el cardenal Rodríguez ensucie sus nombres. Con el mismo cinismo con que el cardenal Rodríguez pretende ahora negar que hubo golpe de Estado podría también, con tal de recuperar su condición de papable, decir ante los medios de comunicación internacionales que fue víctima de una apreciación equivocada de los obispos hondureños. La perversión del cardenal Rodríguez parece no tener límites.

¿Pudo el cardenal Rodríguez haber engañado a los demás obispos presentándoles documentos falsos de inculpación del presidente Zelaya para atraer la voluntad de ellos y apoyar el golpe de Estado? ¿Pudo el cardenal Rodríguez demandar de los obispos la utilización de la cobertura institucional de la Conferencia Episcopal para apoyar a los y las golpistas del Opus Dei? ¿Pudo el cardenal Rodríguez, después de pronunciarse a favor del golpe de Estado, llamar al silencio a los demás obispos y manifestarse sólo él con sus obispos auxiliares, así como lo hizo con los superiores de las órdenes y congregaciones religiosas con presencia en Honduras, al pedirles que se abstuvieran de pronunciarse sobre la crisis actual y que dejaran a los obispos hacer lo suyo?

El Cardenal Oscar Rodríguez y los obispos auxiliares Juan Pineda y Darwin Andino se constituyen entonces en el trío de la vergüenza y la indignidad, y son los que han pretendido vender la honra de la Iglesia catracha a los grandes oligarcas de la nación, guiados por las prominentes figuras del opus Dei que participaron en el golpe de Estado y ahora se han hecho del poder nacional. Estos pseudopastores deberán saber que la Iglesia hondureña no está en venta ni se ha entregado en maridaje político a los empresarios golpistas árabe/criollos.

Mentira Nº 9

Cardenal Rodríguez:

"Los documentos prueban que las instituciones [del Estado que participaron en el golpe] operaron correctamente y se cumplió la Constitución".

Miente perversamente una vez más el cardenal Rodríguez. Los textos de la Constitución muestran fehacientemente que la carta magna de la nación hondureña fue violada con premeditación, alevosía y ventaja por parte de los funcionarios del poder judicial, congreso nacional, ministerio público, comisionado nacional de derechos humanos y las trágicas fuerzas armadas que planificaron y ejecutaron el golpe de Estado. Para demostrarlo es preciso detenerse en algunos artículos constitucionales:

Violación del artículo 242 de la Constitución. Este artículo se refiere a la ausencia definitiva del presidente de la república. Acota que "Si la falta del Presidente fuera absoluta, el Vicepresidente ejercerá la titularidad del Poder Ejecutivo por el tiempo que le falte para terminar el período constitucional. Pero si también faltare de modo absoluto el Vicepresidente de la República, el Poder Ejecutivo será ejercido por el Presidente del Congreso Nacional y, a falta de éste, por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, por el tiempo que faltare para terminar el período constitucional".

Es claro que el artículo se refiere a una ausencia absoluta del presidente. Pero el presidente Zelaya no había incurrido de ninguna manera en alguna ausencia absoluta. El 28 de junio no se ausentó del poder sino que lo ausentaron del mismo al asaltar los militares su casa en plena madrugada, capturarlo y trasladarlo fuera del país. La carta de renuncia con la que los infames diputados pretendían crear la justificación de la ausencia absoluta no fue creída por nadie y fue desmentida de inmediato por el presidente Zelaya en el exilio. Pero el cardenal sí hace suya esta mentira de los golpistas al tratar de justificar la toma del ejecutivo por el presidente del congreso nacional, Roberto Micheletti, como sucesión democrática. El cardenal debe haber mentido a los obispos y miente ahora al pueblo hondureño y a la comunidad internacional al decir que el golpe de Estado se llevó a cabo conforme a la Constitución. Este artículo constitucional muestra lo contrario.

Violación al artículo 99 de la Constitución. "El domicilio es inviolable. Ningún ingreso o registro podrá verificarse sin consentimiento de la persona que lo habita o resolución de autoridad competente. (…). Exceptuando los casos de urgencia, el allanamiento del domicilio no puede verificarse de las seis de la tarde a las seis de la mañana, sin incurrir en responsabilidad".

La casa de habitación del presidente Zelaya fue violentada por los militares, quienes a tiros redujeron a la impotencia a la guardia presidencial y penetraron a la fuerza adentro de la misma. Todavía pueden apreciarse los impactos de las balas en las paredes de dentro de la casa. El asalto se produjo a las 5 de la mañana, cuando la ley habla de proceder entre las 6 de la mañana y las 6 de a tarde. ¿No se viola este artículo de la Constitución? No, según el cardenal Rodríguez.

Violación al artículo 102 de la Constitución. "Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado por las autoridades a un Estado extranjero".

El presidente Zelaya fue capturado siendo objeto de todos los vituperios posibles y trasladado en un avión de la Fuerza Aérea de Honduras, sin portar nada más que su pijama, a la ciudad de San José, república de Costa Rica; donde fue abandonado en la pista del aeropuerto Juan Santamaría. Con semejante insulto a la ley y a la dignidad de un ser humano que la mayoría del pueblo hondureño había escogido como su presidente ¿todavía tiene el cardenal Rodríguez el descaro de decir que "las instituciones operaron correctamente y se cumplió la Constitución"?

Violación al artículo 84 de la Constitución. "Nadie podrá ser arrestado o detenido sino en virtud de mandato escrito de autoridad competente, expedido con las formalidades legales y por motivo previamente establecido en la Ley. (…) El arrestado o detenido debe ser informado en el acto y con toda claridad de sus derechos y de los hechos que se le imputan; y además, la autoridad debe permitirle comunicar su detención a un pariente o persona de su elección".

Los militares que dieron captura del presidente Zelaya no portaban ninguna orden de allanamiento de morada ni de captura emitida por juez competente. Además, La ley manda que las capturas sean realizadas por la policía, no por el ejército. Según cuenta el presidente Zelaya, los militares que le capturaron no le presentaron ninguna nota ni fue informado de lo que ocurría y tampoco se le permitió comunicarse con sus familiares. La orden judicial que los golpistas presentan ahora fue fabricada después del asalto, luego que nadie les creyera que el presidente Zelaya había presentado una carta de renuncia a la presidencia. Sólo el cardenal Rodríguez cree que esta orden de captura procedió en tiempo y forma.

Mentira Nº 10

Cardenal Rodríguez:

"La Constitución dice con mucha claridad que el jefe de Estado que proponga un cambio para poder seguir en la presidencia cesa de inmediato en su cargo. Eso quiere decir que cuando Zelaya fue capturado por el Ejército ya no era presidente de la República. Cesó en el desempeño de su cargo".

En ningún momento el presidente Zelaya manifestó públicamente que quería ser reelecto como presidente ni tampoco hay quien dé cuenta que en privado lo haya hecho. Sin embargo, si el cardenal Rodríguez o cualquiera otra autoridad estaba seguro de esa pretensión debió iniciar inmediatamente un juicio político que llevara a la condenación y expulsión del presidente Zelaya del poder ejecutivo. Esto nunca sucedió. El presidente Zelaya convocó a una consulta popular para saber si el pueblo estaba de acuerdo en colocar una cuarta urna el día de las elecciones del próximo 26 de noviembre.

El artículo 89 de la Constitución es claro: "Toda persona es inocente mientras no se haya declarado su responsabilidad por autoridad competente". Sin embargo, el cardenal Rodríguez condena al presidente Zelaya antes de que éste haya sido condenado por algún tribunal y, más aún, antes de que se hubiera formalizado algún juicio en contra de su persona.

Si nunca hubo acusación formal en contra del presidente Zelaya ante los tribunales tampoco pudo haber alguna condena; por lo que su arresto y captura no procede de ninguna manera. Sólo el cardenal Rodríguez se atreve a asegurar en esta entrevista "que cuando Zelaya fue capturado por el Ejército ya no era presidente de la república"; es decir, había sido defenestrado antes de ser acusado y vencido en juicio.

Mentira Nº 11

Cardenal Rodriguez

"Para pacificar al país sería más prudente y más patriótico que [Zelaya] renunciara a regresar de inmediato".

¿Por qué tienen que ser los pobres quienes siempre ceden y pierden? El pueblo, que en sufragio universal eligió por mayoría a Manuel Zelaya como su presidente, ahora tiene que ceder su derecho para satisfacer los caprichos golpistas de las 10 familias dueñas de Honduras. ¿A qué tipo de justicia apuesta el cardenal Rodríguez? Mientras el mundo entero repudia el golpe de Estado y exige que se haga justicia al pueblo hondureño devolviéndole el poder a quien el pueblo escogió, el cardenal demanda que ese hombre escogido por el pueblo no regrese a gobernar y le hace responsable de que haya un baño de sangre en la población. ¿Olvida el cardenal Rodríguez que las armas que matan están en manos de los golpistas mientras que el pueblo que pide el retorno del presidente Zelaya está formado por descalzos y harapientos? En el baño de sangre que ocurriría, según el cardenal Rodríguez, si el presidente Zelaya regresa, la sangre la pone el pueblo mientras que el baño [de plomo] lo hacen las fuerzas golpistas. Si el llamado del cardenal Rodríguez hubiera sido motivado por una preocupación sincera por el pueblo, ese llamado hubo de hacerlo al ejército y a sus hermanos civilones golpistas del Opus Dei.

Mentira Nº 12

Cardenal Rodríguez

"¿Con qué boca se puede pedir que regrese quien ha saqueado al Estado tan impunemente?"

Otra gran mentira del cardenal y la oligarquía es el tan cacareado saqueo de las arcas del Estado. Tras asaltar el Estado hace cincuenta días, las arcas del Banco Central de Honduras han provisto los recursos financieros para trasladar fondos a las municipalidades por más de 300 millones de Lempiras, reparar bordos, y pagar salarios el día exacto, 20 de julio, a todo el personal de gobierno con una suma aproximada de mil quinientos millones de Lempiras.

Si fuera cierto que el presidente Zelaya tenía en quiebra al país, lo que los golpistas hubieran encontrado sería deudas. A pesar del retiro de la ayuda de los organismos multilaterales al gobierno golpista, éste hasta ahora no ha necesitado siquiera devaluar la moneda, posponer pagos internos, etc. Estamos, pues, ante una mentira que repite el cardenal y que la realidad se encarga de palidecer. El Estado, lejos de haber sido saqueado fue fortalecido, eso sí, fue fortalecido a favor de la población, no de los banqueros y empresarios y esto no se lo perdonaron nunca al presidente Zelaya.

Sin embargo, bien se puede decir que quien ha saqueado el Estado hondureño es el propio cardenal Rodríguez. Según el Acuerdo Ejecutivo Nº 046-2001, firmado por el también golpista y otrora presidente Carlos Flores Facussé, el cardenal Rodríguez percibe mensualmente, desde el año 2001, la cantidad de 100 mil Lempiras mensuales que salen de la partida presupuestaria de casa presidencial. Ambos golpistas, el ex presidente Flores y el cardenal Rodríguez, violaron la Constitución que ahora dicen defender porque la misma niega que el Estado se una en maridaje con Iglesia alguna, ya que el Estado es constitucionalmente seglar. Por esta razón, el cardenal Rodríguez ha sido denunciado ante el ministerio público por abogados del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia para que devuelva lo que saqueó al Estado y se le deduzcan las respectivas responsabilidades civiles y criminales.

Mentira Nº 13

Cardenal Rodríguez:

[¿En qué se equivocaron los que detuvieron a Zelaya?] "En mandarlo a Costa Rica. Pero hay una explicación de un jurídico militar. La gente de Zelaya asaltó una base aérea. ¿Dónde habrían podido mantener preso a Zelaya? Las islas que tenemos son muy turísticas. Y eso habría representado una violación de todos los derechos humanos".

No se puede alegar que el traslado fuera del país del presidente Zelaya en un avión militar se hizo apelando al principio jurídico de Estado de Necesidad, ya que el Presidente no corría ningún peligro dentro de su casa, ni tampoco estaba escapándose porque ni siquiera sabía lo que habían tramado los golpistas. Y no es cierto que "la gente de Zelaya asaltó una base aérea". El mismo presidente, en su condición de comandante general de las fuerzas armadas, fue a recoger las urnas a las bodegas de la fuerza aérea. Y se hizo acompañar de gente ante la desobediencia de las fuerzas armadas en colaborar con la distribución de las urnas en todo el país.

A modo de conclusión: las pretensiones del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez
Lo ocurrido en Honduras fue un golpe de Estado y es de necios negarlo. La ciencia jurídica más una lectura elemental de la Constitución hondureña lo demuestran sin lugar a dudas y así lo entienden la mayoría de hondureños y hondureñas, y el resto de la comunidad internacional. El golpe de Estado sólo es negado por un sector de la oligarquía hondureña (la árabe/criolla), los golpistas del Opus Dei y la ultraderecha de América Latina y de los Estados Unidos de América.

El golpe de Estado acaecido el pasado 28 de junio ha hundido a la población hondureña en una crisis sin precedentes en la que, como siempre, los sectores más vulnerables se llevan la peor parte. Las ocho personas muertas en las diferentes manifestaciones habidas hasta ahora han sido personas contrarias al golpe de Estado y han sido asesinadas por francotiradores y sicarios que matan exactamente como lo hacían los escuadrones de la muerte en la década de los ochenta, uno de cuyos jefes buscados por la justicia internacional, el señor Billy Joya, ahora funge como asesor presidencial en el gobierno golpista que defiende el cardenal Rodríguez. Son cientos de miles de personas que de forma intermitente están participando en las manifestaciones en todo el país sin recibir nada a cambio más que la satisfacción que produce estar al lado de la justicia. Los heridos y apresados también suman cientos de personas, atacadas por defender la institucionalidad democrática y hacer uso al derecho de insurrección que la misma Constitución otorga.

El señor Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga ha irrespetado su posición eclesiástica al unirse con los golpistas y atacar al pueblo hondureño y sus instituciones democráticas; parcializándose ante una situación tan crítica para la sociedad hondureña en un momento en que la Iglesia, en cualquier otra parte del mundo, suele jugar el rol de mediadora, consoladora y unificadora de la sociedad; ultrajando heréticamente la fe en el Dios de la vida que dice proclamar al aliarse con las fuerzas de la muerte. Y, a cincuenta días de resistencia nacional contra el golpe, ahí están nuestros hermanos asesinados a sangre fría por manos militares asesinas legitimadas con la palabra igualmente asesina del cardenal Rodríguez.

Honduras, uno de los pueblos más pobres y humildes de nuestro planeta, es ahora trinchera donde el amor, la verdad y la justicia se enfrentan a los malditos de este mundo bendecidos por el cardenal golpista Su Excelencia Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

- Juan Antonio Mejía Guerra, Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia. Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado en Honduras

quarta-feira, 1 de julho de 2009

Honduras/INTENCIÓN DE EXPULSAR A LA PRESENCIA MILITAR ESTADOUNIDENSE PUDIERA HABER SIDO CAUSA DEL GOLPE MILITAR

Por: Eva Golinger

1 julio 2009/TeleSUR http://www.telesurtv.net

Intención de Zelaya de expulsar a la presencia militar estadounidense pudiera haber sido causa del golpe militar

El Presidente Manuel Zelaya fue secuestrado y llevado forzadamente por militares encapuchados desde la residencia presidencial en Tegucigalpa durante la madrugada del domingo, 28 de junio. Fue trasladado a la base militar de Hernán Acosta Mejía en las afueras de Tegucigalpa. Luego de permanecer durante un tiempo en la base militar, el Presidente Zelaya fue enviado a Costa Rica en el avión presidencial, país que lo recibió luego del brutal golpe militar que aún estaba en pleno desarrollo en Honduras. Mientras occuría el golpe de estado, los militares estadounidenses y los representantes de Washington en la embajada estadounidense en Tegucigalpa tenían conocimiento pleno de los sucesos.

Estados Unidos mantiene una base militar en Soto Cano, ubicada a 97 kilómetros de la capital, ha sido operativa desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan. En los años ochenta, Soto Cano fue utilizada por el Coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la "Contra", las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Desde Soto Cano, la "Contra" lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que resultaron en miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, desfigurados y aterrorizados en Centroamérica.

La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta "Bravo" (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas áereas, fuerzas de seguridad conjuntas y el Primer Batallón-Regimento No. 228 de la Aviación estadounidense. Son aproximadamente 600 tropas en total y 18 aviónes de combate, incluyendo helicópteres UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Más de 650 ciudadanos hondureños y estadounidenses viven dentro de las guarniciones de la base. En 2005, comenzaron a construir viviendas dentro de la base, incluyendo a 44 edificios de apartamentos y varias residencias para las tropas.

La Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo "de mano" entre Washington y Honduras autoriza a la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, en un acuerdo "semi-permanente". El acuerdo fue realizado en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras. Cada año, Washington autoriza cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica a Honduras, que es el tercer país más pobre del hemisferio. Este acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede ser retirado sin aviso.

El 31 de mayo de 2008, el Presidente Manuel Zelaya anunció que Soto Cano (Palmerola) será utilizada para vuelos comerciales internacionales. La construcción del terminal civil fue financiado por un fondo del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas).

El Comandante de la Aviación de Honduras, General Luis Javier Prince Suazo, estudió en la famosa Escuela de las Américas de Estados Unidos en 1996. El jefe del estado mayor conjunto el General Romeo Vásquez, destituido por el Presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego actor principal en el golpe militar sólo días después, también es graduado de la Escuela de las Américas. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses en Soto Cano.

Aunque Honduras depende economicamente de Estados Unidos, durante los últimos meses, la relación diplomática entre los países comenzó a deteroriar. En noviembre 2008, el Presidente Zelaya felicitó al Presidente Obama por su victoria electoral, clasificándola como "una esperanza para el mundo". Pero dos meses después, Zelaya envió una carta personal a Obama, acusando a Estados Unidos de "intervencionismo" y llamando al nuevo gobierno a "respetar a los principios de la no injerencia en los asuntos políticos de otras naciones." Zelaya también solicitó al Presidente Obama a "revisar a los procedimientos de imigración y la otorgación de visas como un mecanismo de presión contra aquellas personas que tengan creyencias distintas e ideologías que no presentan amenaza ninguna a Estados Unidos." Adicionalmente, el presidente hondureño le comentó que "la lucha legítima contra el narcotráfico…no debe ser utilizada como una excusa para imponer a políticas intervencionista en otros países." Poco después, el Presidente Zelaya, junto al Presidente Daniel Ortega de Nicaragua, boicoteó una reunión del Sistema de Integración de Centro América (SICA), en donde iba a estar presente el vicepresidente estadounidense Joe Biden.

Washington ha admitido que tenía conocimiento previo del golpe de estado en Honduras desde antes de la semana pasada. En declaraciones a la prensa este lunes, dos voceros del Departamento de Estado comentaron que su embajador y un equipo de la diplomacia estadounidense "estaban en conversaciones" con los actores principales del golpe desde hace un mes. Esas "conversaciones" se intensificaron durante la semana pasada, cuando el embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, se reunió tres veces con los militares golpistas y los grupos cívicos para tratar de buscar otra salida.

La administración de Obama ha condenando al golpe en Honduras, pero de manera muy mesurada, clasificándolo como una acción que está "evolucionando hacia un golpe", pero confirmando que legalmente no lo consideran como un golpe de estado. Esta ambiguidad permite a Estados Unidos mantener la relación diplomática con Honduras y el gobierno de facto, reconocer al gobierno golpista, y mantener la ayuda militar y económica al país. En caso de clasificar a los hechos como un golpe de estado, bajo ley, Estados Unidos estaría obligado de romper relaciones diplómaticas y suspender a la mayoría del apoyo económico y militar al país.

Obviamente, Washington no quiere arriesgar la clausura de su base militar en Soto Cano y la expulsión de sus 600 efectivos militares. Además, la mayoría de las fuerzas armadas hondureñas y los altos oficiales que han participado en el golpe son aliados y socios importantes del Pentágono. Las acciones del Presidente Zelaya de construir un terminal civil en Soto Cano y autorizar vuelos internacionales comerciales, realizadas con los fondos del ALBA, facilmente se pudiera entender como una amenaza a la futura presencia militar estadounidense en Honduras. Además de otras razones, esta podría explicar la ambiguidad pública de Obama frente al golpe en Honduras.

terça-feira, 31 de março de 2009

DECLARACIÓN DE ASC FRENTE A LA REUNIÓN DEL G20

31 março 2009/Minga Informativa de Movimientos Sociales http://movimientos.org

La actual crisis económica internacional ha significado en primer lugar la bancarrota de la ideología neoliberal. Es preciso decir que el epicentro del terremoto financiero no estuvo en los llamados países en desarrollo sino en los países más poderosos que impusieron durante todos estos años las terapias de choque al resto del mundo con el argumento de estabilizar la economía. Justamente ha sido el ilegítimo G8 formado por las mayores economías del planeta, que comandó con el auxilio de las instituciones financieras multilaterales y la OMC esta tragedia anunciada. Son estos los médicos que resultaron los peores enfermos, y si nunca tuvieron legitimidad para comandar el mundo, han perdido ahora toda autoridad para imponer sus recetas. La ideología del fin de la historia enfrenta su propio fin.

Los portavoces de la campaña mundial por el empequeñecimiento de los estados han sido sustituidos rápidamente por gigantes intervenciones económicas de los estados para rescatar bancos y empresas, cuyos precios en las Bolsas de Valores se han empequeñecido al extremo. Los grandes bancos de inversión, y muchas de las poderosas transnacionales como GM, Chrysler y otras gigantes acuden como falsas ovejas buscando la ayuda del estado.

A pesar del cataclismo, quienes condujeron hasta él insisten en evitar los cambios necesarios para darle una salida a la crisis que no perjudique a millones de personas y procuran encontrar caminos para que los poderosos sean rescatados a costa de los trabajadores y de la gente común.

A pesar de la indignación popular que crece a cada día en los países centrales, estos dueños de la verdad pretenden en el mayor fingimiento, mantener las operaciones de “rescate” y las mismas recetas que condujeron a la crisis sin precedentes que vivimos.

Encontrar una salida favorable a los pueblos exige ir a la raíz de la crisis que es la imposición de la maximización del lucro de los grandes inversionistas como principio motor de la economía y de la sociedad.

El proceso de liberalización del comercio y las inversiones significó el desmonte de los pocos elementos de regulación que fueron construidos en el marco internacional después de la Segunda Guerra Mundial, creando realmente un mercado mundial sin restricciones ni obstáculos para el capital, con aumentos en la concentración de ganancias en escala verdaderamente internacional. Y son justamente el comercio y las inversiones liberalizadas los vectores globales de la crisis bancaria que se expande a cada día para el conjunto de los países del mundo capitalista.

Y esa brutal acumulación ha sido realizada en un mundo que fue colocando en competición a todos los trabajadores y trabajadoras entre sí, al mismo tiempo en que no les permite el acceso a esa producción ampliada, a pesar del derrame de crédito barato.

Por eso a la hora de las soluciones conservadoras se habla en mantener y ampliar el crédito y en regulación de los mercados para que el capital ficticio no pueda continuar el estilo laissez faire que lo llevó a su propia ruina.

Sin embargo, esta crisis se da en un marco muy diferente de crisis civilizatoria. El crecimiento ilimitado de la producción está cuestionado de forma contundente.

El actual modelo de desarrollo que persiste en el centro y la periferia del sistema y los patrones de consumo especialmente de los países ricos pero también de sectores y grupos del Sur, se han evidenciado completamente insustentables.

Por estos motivos la Alianza Social Continental denuncia públicamente el carácter ilegitimo, antidemocrático y sin transparencia de este G20, que continua la lógica del G8 aún cuando se le sumen algunos miembros del Sur.

Los movimientos sociales nos pronunciamos por:

1 – el rechazo al principio de la liberalización progresiva del comercio y las inversiones.

2 – la reformulación de las reglas y principios del comercio internacional y de las inversiones de forma a permitir el desarrollo sustentable y con equidad social de todos los países.

3 – el fortalecimiento de mecanismos de gobernabilidad global transparentes y democráticos que permitan la convivencia internacional armoniosa y sustentable de los pueblos del mundo.

4 - la garantía social plena de los derechos fundamentales a la alimentación, el agua, la vivienda, la salud, la educación, la cultura y el ambiente sano, por encima de cualquier derecho de los inversionistas y sin estar sometidos al ánimo de lucro.

5 - la extensión de la propiedad y la intervención económica públicas para garantizar estos derechos, así como también los beneficios comunes de la producción y servicios estratégicos como la energía, los bancos y las comunicaciones.

Finalmente, en el continente americano y América Latina en particular, sus movimientos y organizaciones sociales, que han enfrentado en los últimos años con bastantes éxitos al libre comercio y la globalización neoliberal, asumimos el desafío de construir la integración regional como respuesta estratégica a la crisis que también afecta a la región.

La integración regional, más que una posibilidad, aparece hoy como una alternativa viable para que los países de la región superen la crisis económica global a través de la creación de lazos económicos dinámicos y solidarios entre ellos y caminen hacia un nuevo modelo de desarrollo, más sustentable y justo que el que hasta hoy fue delineado en nuestros países.

La Integración regional desde los pueblos de la región ofrece mayores oportunidades para nuestros países, pues puede sobreponer el principio de la solidaridad al de la competencia salvaje y el libre mercado, que como sabemos, y bien lo ha demostrado esta crisis, ni lleva al equilibrio ni apunta a la justicia, como pretenden algunos teóricos. Esta integración deberá estar fundada en los principios de la complementariedad y solidaridad, y enfocada al alcance de sociedades más justas y equitativas económica y socialmente, donde el buen vivir de hombres y mujeres, sea el objetivo supremo.

La Alianza Social Continental apoya las movilizaciones que se desarrollan en todo el mundo entre el 28 de marzo y el 4 de abril frente a la reunión del G20.

Minga Informativa de Movimientos Sociales http://movimientos.org/

sábado, 14 de março de 2009

¿TREINTA AÑOS NO ES NADA? FIDEL VISLUMBRÓ LA CRISIS...

Wilkie Delgado Correa *

Adital - Fidel, el primero que vislumbró desde su atalaya la actual crisis capitalista global.

Agencia de Información Fray Tito para América Latina (ADITAL)

13 marzo 2009/ADITAL http://www.adital.org.br

Desde hace más de treinta años venían surgiendo en el horizonte los indicios de tornados y tormentas, en fin, fenómenos y hechos que presagiaban la aparición de crisis significativas, que más tarde se manifestaron con sus características particulares a nivel de naciones o regiones. Ya para los años de la década de los ochenta la crisis de la deuda externa de los países pobres cobraba preeminencia junto con el fenómeno del armamentismo de los Estados Unidos y los países aliados y un rosario de otros problemas derivados del injusto orden económico internacional imperante con su intercambio desigual y la implantación de políticas monetarias, financieras y comerciales, integrados luego en el llamado modelo de la globalización neoliberal, que tomó su carácter de dogma del pensamiento político y económico, asumido igual que un dogma de fe religiosa, después de la caída estrepitosa del socialismo europeo en la década de los noventa.
Por tanto en los decenios del 80, 90 del pasado siglo y en los años siguientes del 2000, se fueron acumulando las causas y los factores que han conducido a la actual crisis económica capitalista, que tuvo su origen en los Estados Unidos y se ha expandido como un tsunami al resto del mundo.
Ante esta debacle económica en los Estados Unidos y en los principales países capitalistas, que ocasiona la amenaza de quiebra o la quiebra misma de grandes bancos y empresas, caída del crecimiento económico, contracción general en los mercados, desempleo galopante y tragedias sociales y humanas que afectan a millones de personas, todo el mundo ha comenzado a reaccionar. Los sorprendió lo que pudiera denominarse una muerte anunciada, una crisis o enfermedad del sistema que había sido prevista y anunciada por Fidel Castro desde hace treinta años. Sus previsiones se fueron enriqueciendo con cifras, hechos, argumentos y alertas que eran irrebatibles racionalmente.
Hoy los presidentes de los países industrializados tratan de salvar a sus bancos y a sus empresas, en fin, a sus economías y al sistema nacional y global con medidas que, aunque con variantes, echan mano de los recursos financieros acumulados por los Estados. Y los países del resto del mundo subdesarrollado tratan de prepararse para el pago de su cuota correspondiente ante esta crisis, que se convertirá también, quiéranlo o no, en sus crisis.
Hoy el FMI, Banco Monetario Internacional, instrumento del sistema capitalista para aplicar las políticas que han caído en el fracaso y el desprestigio, reconoce sentirse culpable por los errores cometidos a la hora de identificar las raíces de la crisis económica y no haber estado a la altura de su trabajo como principal supervisor del sistema financiero.
La realidad es que en la época del franco triunfalismo neoliberal, hubo ausencia de crítica sobre tal alarmante estado de cosas y de sus inevitables consecuencias. Sólo muy recientemente surgieron análisis que apuntaban hacia la crisis: George Soros publicó en 1999 su libro La crisis del capitalismo global. La sociedad abierta en peligro. También Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001, publicó en el 2002 su obra el Malestar de la Globalización. Por supuesto que otros pensadores en el mundo abordaron aspectos diversos de este fenómeno, con percepciones diversas.
Pero, sin duda, corresponde a Fidel haber realizado, desde su atalaya visionaria, los mayores aportes fundamentados prolijamente, basados en análisis precisos e integrales de las cifras, los hechos y acontecimientos, con argumentos convincentes e irrebatibles. Sus aportes a las soluciones para evitar crisis mayores como la actual, sus alertas en sus intervenciones en Cumbres mundiales y en eventos internacionales, en discursos y entrevistas, constituyen verdaderas fuentes de conocimientos para valorar e interpretar las manifestaciones que hoy tiene la crisis global y entender que son la consecuencia de una acumulación de insensateces y locuras que se permitieron concebir, diseñar como modelos y dogmas y luego ponerlos en práctica a la fuerza, como un mandato divino, al resto del mundo.
La realidad que hoy vive el mundo, a pesar de constituir una noticia de todos los días y una experiencia traumática, una tragedia verdadera, que amenaza y golpea ya a millones de seres humanos, aún no se logra entender en toda su profundidad, urdimbre y matices, y menos en lo que se refiere a su evolución histórica durante largos años. Se imponen, pues, algunas precisiones.
Considero justo y de un valor extraordinario, exponer a los lectores, un resumen de las ideas de Fidel, utilizando como fuentes tres entrevistas en las cuales abordó fenómenos directos o relacionados con las pasadas crisis y la más reciente crisis global.
En la conversación con Tomás Borges que integra el libro UN GRANO DE MAÍZ, 1992, Fidel abordó el tema de la ideología capitalista de la "desideologización", con estas reflexiones: "Pienso que estamos viviendo en un mundo más ideologizado que nunca, sólo que se trata de un mundo donde se busca imponer la ideología del capitalismo, la ideología del imperialismo y, precisamente, hacer desaparecer del mapa político toda ideología que no coincida con esta ideología."
El neoliberalismo "intenta no sólo perpetuarlo, sino hacerlo todavía más cruel, más injusto y ordenar el mundo a la medida de los intereses de los Estados Unidos y de los países capitalistas desarrollados". "El neoliberalismo es la ideología del imperialismo en su fase de hegemonía mundial, ideas que intentan imponer a los demás países, pero el primero que no las aplica es Estados Unidos (…), que lo convierten en una máquina succionadora de divisas en el mercado mundial."
"Esa es la política que Estados Unidos está imponiendo a América Latina. ¿Qué porvenir les espera a estos pueblos Es algo insoportable, sencillamente. La vida se encargará de demostrar que eso es insoportable, y la vida se encargará de echar por tierra el prestigio actual de esas ideas capitalistas y de esas ideas neoliberales; la vida, la realidad, se impondrán (…)"
"(…) Es cuestión de tiempo, pues se trata de una enorme bomba de tiempo la que están armando en América Latina con esa política. ¿A qué vamos a esperar, a que todo estalle, para empezar a reflexionar acerca de estos problemas? No hay porvenir (…)"
Para concluir con este artículo introductorio, es claro que se esperó a que el sistema económico nacional, regional y global estallara y ahora es que se comienza a reaccionar, tardíamente, a fenómenos que eran previsibles, al menos desde la atalaya visionaria de Fidel. Los otros elementos de sus ideas, se expondrán en el próximo artículo sobre su visión de las crisis.

* Doctor em Ciências Médicas. Profesor de Mérito

http://www.adital.org.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=37730

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sexta-feira, 5 de dezembro de 2008

América Latina/OPERACIÓN MILAGRO: LA SOLIDARIDAD CENSURADA

José Manzaneda *

Agencia de Información Fray Tito para América Latina http://www.adital.com.br

3 diciembre 2008

Adital - La Operación Milagro es un gran desafío para las élites latinoamericanas y para los grandes medios de comunicación del mundo. Es la demostración de que la ideología de la solidaridad puede vencer a la ideología del individualismo y del dinero. Y que la solidaridad no es compatible con los intereses empresariales ni las grandes fortunas. Es un proyecto profundamente subversivo. Por ello, las grandes empresas que controlan el flujo de información en el mundo han decidido censurar una de las más importantes y esperanzadoras noticias de este comienzo de siglo XXI: la Operación Milagro.
La llamada "Operación Milagro" es la mayor iniciativa de solidaridad médica de la Historia. A través de este programa, personas de bajos recursos de países del Tercer Mundo son operadas de manera gratuita de enfermedades de la visión, como cataratas, glaucoma, estrabismo y otras Entre 2004 y octubre de 2008 han sido operadas 1.314.000 personas de 33 países de América Latina, África y Asia, y para 2014 el objetivo del programa es llegar a la cifra de 6 millones de personas operadas.
Razones para el silencio informativo
De esta gigantesca iniciativa solidaria, sin embargo, no ha informado casi ningún gran medio de prensa, radio o televisión internacional. ¿Por qué? La explicación es sencilla: la Operación Milagro no está financiada por ningún país del Primer Mundo, no está respaldada por fondos del Banco Mundial, ni cuenta con el auspicio de ninguna empresa o fundación privada. Quienes la llevan adelante son dos gobiernos de países del Sur, que aportan a las personas beneficiarias, sin cobro alguno, toda su infraestructura de salud pública, miles de médicos, todos los medicamentos necesarios e incluso el traslado en avión a los hospitales de ambos países.
El nombre de las dos naciones que organizan y financian la Operación Milagro explica, al momento, por qué los grandes medios han decidido silenciarla: son Cuba y Venezuela
Marketing solidario
Lo paradójico es que, mientras hacen desaparecer de la agenda informativa el mayor proyecto de solidaridad médica jamás conocido, los medios reservan espacios cada día mayores, a proyectos humanitarios de mínimo impacto que son financiados por clínicas oftalmológicas o distribuidores de productos ópticos. Estas iniciativas, que apenas benefician a unos centenares de personas en países del Sur, están integradas en la llamada "responsabilidad social corporativa" de dichas empresas, que es desarrollada desde sus departamentos de marketing. Muchas de estas compañías, claro está, son destacados clientes publicitarios de los medios de comunicación.
Informe de Oxfam también censurado
Un estudio de la organización internacional Oxfam denunciaba que las patentes de la empresas farmacéuticas impiden el acceso a coste asequible a los medicamentos para el tratamiento de enfermedades de la vista, siendo ésta la causa de la ceguera de más de 30 millones de personas en el mundo. Este informe, que aboga por los medicamentos genéricos y por tanto atenta contra los intereses de las compañías farmacéuticas, potenciales clientes publicitarios de los medios, tampoco tuvo el eco informativo acorde a su importancia.
Escasas deserciones de médicos cubanos
Algunos medios, no obstante, sí han informado sobre la Operación Milagro. Pero no para narrar la experiencia de alguna de las miles de personas, marginadas y olvidadas durante años, que han recuperado su visión gracias a la solidaridad de Cuba y Venezuela. Lo único que han recogido como hecho noticiable es el abandono del programa de unos pocos médicos cubanos, que han decidido multiplicar su salario ejerciendo en clínicas privadas de América Latina o Estados Unidos. Hay que recordar que existe todo un sistema de captación de médicos cubanos dirigido desde organizaciones de Miami y desde los consulados y embajadas de EEUU. Un sistema que ha resultado ser un completo fracaso si atendemos a las exiguas cifras de médicos captados. Cuba tiene cerca de 42.000 cooperantes en 110 países del mundo, de los cuales el 75% son personal de salud. La página web "Barrio afuera", creada en Miami para la captación con dinero de médicos cooperantes cubanos, habla de un escaso "centenar de profesionales cubanos (que) han llegado a los Estados Unidos procedente de terceros países". A pesar de ello, diarios de gran tirada dedican reportajes completos a los poquísimos casos particulares de médicos que han desertado.
Protestas de la élite médica
Los medios también convierten en noticia las protestas de los colegios y asociaciones médicas de los países beneficiados por la Operación Milagro. Esta élite profesional y empresarial presiona a sus gobiernos contra estos programas solidarios, ya que la gratuidad del servicio oftalmológico cubano hace peligrar sus intereses económicos.
Proyecto subversivo
La Operación Milagro es un gran desafío para las élites latinoamericanas y para los grandes medios de comunicación del mundo. Es la demostración de que la ideología de la solidaridad puede vencer a la ideología del individualismo y del dinero. Y que la solidaridad no es compatible con los intereses empresariales ni las grandes fortunas. Es un proyecto profundamente subversivo. Por ello, las grandes empresas que controlan el flujo de información en el mundo han decidido censurar una de las más importantes y esperanzadoras noticias de este comienzo de siglo XXI: la Operación Milagro.

* Coordinador de www.cubainformacion.tv

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