28 marzo 2013, Rebelión http://www.rebelion.org
(Mexico)
La
“Ayacucho” de África
Barómetro Internacional
Durante esta semana se conmemoran un cuarto de siglo
del fin de la Batalla de Cuito Cuanavale desarrollada entre diciembre de 1987 y
marzo de 1988 en el sudeste de Angola.
Para los que no están familiarizados con el nombre, el lugar o el hecho
histórico, vale decir que la misma fue la batalla conclusiva contra las fuerzas
sudafricanas que habían invadido Angola y significó en lo inmediato la
liberación total del territorio angolano, en el mediano plazo condujo a la
independencia de Namibia y su constitución en Estado independiente, pero sobre
todo Cuito Cuanavale es considerada la “Batalla de Ayacucho” africana, aquella
que llevó al fin del apartheid en Sudáfrica y del régimen de separación y
marginación racial en todo el continente africano, lo que a su vez permitió
entronizar una nueva manera de relacionarse internamente en el continente y de
éste con el mundo.
Vale recordar el contexto internacional de la época para insertar en su
lógica dimensión la hazaña lograda por los combatientes angolanos y namibios
que contaron con la invaluable ayuda de Cuba, su pueblo y sus Fuerzas Armadas.
El año 1988 fue el último de Ronald Reagan como presidente de Estados
Unidos, su sucesor, George Bush (padre), elegido para el cargo el 8 de
noviembre de ese año iba a dar continuidad a la política ultra conservadora que
Reagan había desarrollado haciendo mancuerna con la primera ministra británica
Margaret Thatcher cuyo objetivo estratégico (logrado unos años después) fue la
desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista.
La contraparte polar estaba en sus últimos estertores, la férrea estructura
de poder soviético “hacía aguas” y se desvanecía paulatinamente. A finales de
1988, las tropas soviéticas habían sido derrotadas en Afganistán y preparaban
su retirada de ese país, lo cual se concretaría a partir del año siguiente.
Mijaíl Gorbachov que había asumido el poder en la Unión Soviética como
presidente del Soviet Supremo comenzó a implementar una serie de medidas de
apertura para los cuales el país no estaba preparado, lo que creó condiciones
para su debilitamiento y posterior desaparición.
En ese contexto, varios hechos señalaban el derrotero de los próximos años,
un acuerdo de paz para finalizar la guerra entre Irán e Irak fue firmado en
julio de ese año y en agosto se dio por concluida esa conflagración bélica,
mientras que durante ese mismo mes la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en
momentos en que fenecía la intervención militar soviética en Afganistán, reunió
a guerrilleros fundamentalistas de diverso origen que habían combatido en ese
país y creó la Organización Al Qaeda para consumar la derrota militar soviética
en el país musulmán del Asia Central.
De manera tal que la Batalla de Cuito Cuanavale se desarrolla en un contexto
internacional de debilitamiento del mundo bipolar y de merma del papel y
poderío de la Unión Soviética que había sido el principal soporte de
abastecimiento de armamento, municiones y equipos al gobierno de Angola, país
que había declarado su independencia de la metrópoli colonial portuguesa en
noviembre de 1975.
Desde la independencia, Angola había sufrido una larga guerra civil que fue
apoyada por el régimen racista de Sudáfrica, incluso con la participación
directa de sus tropas que ocupaban Namibia. La economía del país se encontraba
devastada por la paralización de la producción en las regiones norte y sur del
país. Al retirarse los europeos en 1975, dejaron abandonado e inservible el
aparato productivo angolano. En ese contexto, el gobierno del Movimiento
Popular de Liberación de Angola (MPLA) liderado por Agostinho Neto, se dio a la
tarea de recuperar la economía a partir de la creación de un fuerte sector
estatal. La banca y las actividades estratégicas fueron nacionalizadas.
En 1981, Sudáfrica, utilizando como argumento que Angola servía de refugio a
las fuerzas guerrilleras namibias de la Organización Popular del Sudoeste de
África (SWAPO), lanzaron el operativo “Smokeshell” y ocuparon en Angola un
territorio de 200 km. de profundidad desde la frontera. Su objetivo era la
creación de una “zona liberada” en la que se erigiera otro gobierno angolano
que al tener reconocimiento internacional pudiera dividir el país para crear un
estado títere sostenido por Sudáfrica, tal como ocurría en Namibia.
Durante años, los intentos angolanos por desalojar a las tropas sudafricanas
fueron insuficientes y a finales de 1987, la seguridad de Angola fue amenazada
seriamente ante el incremento de la intervención militar sudafricana. Las
principales agrupaciones de las fuerzas armadas angolanas corrían el riesgo de
ser cercadas y aniquiladas. La propia existencia e independencia del país se puso
en juego.
A pesar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigió que las
fuerzas armadas sudafricanas se retiraran incondicionalmente de Angola, la
administración Reagan se aseguró de que esta exigencia fuera una Resolución sin
mayor trascendencia. Según cita el analista italiano Piero
Gleijeses en
el portal Cubadebate “El secretario de estado adjunto para África de Estados
Unidos, Chester Crocker, le dijo al embajador de Sudáfrica en Estados Unidos:
´la resolución no reclama sanciones y no plantea ninguna asistencia para
Angola. Esto no es por casualidad sino el resultado de nuestros esfuerzos para
mantener la resolución dentro de determinados límites`”.
Ante esa situación, el gobierno angolano solicitó apoyo a Cuba, que a partir
del 15 de noviembre de 1987 comenzó lo que se denominó “una compleja operación
de refuerzo del contingente internacionalista cubano en Angola y en particular
de rechazo a los invasores sudafricanos y sus servidores internos, en lo que
habría de convertirse en la victoriosa operación de Cuito Cuanavale”. Decenas
de miles de los mejores soldados y oficiales de las fuerzas armadas cubanas
apertrechados y dotados de todo el armamento necesario acudieron al sur de
Angola a hacer práctica la máxima de Fidel cuando dijera “Ser internacionalistas
es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”
En la batalla comenzada en diciembre de 1987 y desarrollada hasta el 23 de
marzo del año siguiente en un frente de más de 400 km. de extensión y en la que
participaron decenas de miles de combatientes, más de 500 tanques, cientos de
cañones, alrededor de 1.000 armas antiaéreas y decenas de aviones se selló la
derrota sudafricana.
Pero, el fin de la batalla no garantizaba la independencia de Namibia ni
mucho menos el fin del apartheid, por lo que la amenaza quedaría latente.
Sudáfrica trataría de conseguir en la mesa de negociaciones lo que no pudo
obtener en el terreno de los combates. Una vez asegurado el flanco sudeste, las
tropas angolanas y cubanas avanzaron impetuosas en el sudoeste y el sur hacia
la frontera con Namibia.
Estados Unidos intentó excluir a Cuba de las negociaciones, pero finalmente
se vio obligado a admitir su presencia junto a la delegación de Angola. En ese
contexto las conversaciones tuvieron un carácter cuatripartito: Angola y Cuba
de un lado y Sudáfrica con su mentor imperial del otro. Las negociaciones se
iniciaron en Londres en mayo y concluyeron en New York el 22 de diciembre de
1988.
Los acuerdos diplomáticos fueron expresión de lo que se había ganado en el
combate. Se acordó la inmediata retirada de las tropas sudafricanas de Angola
(aún quedaban algunas fuerzas diseminadas en el extenso territorio del sur del
país), reconocimiento de las fronteras estatales, la soberanía e integridad
territorial de la República Popular de Angola y, compromiso de aplicar la
resolución 435/78 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que consagraba la
independencia de Namibia. Este fue uno de los dos puntos más resistidos por la
delegación sudafricana que se negaba a perder el rico territorio del sudoeste
de África en el que se mantenía como potencia ocupante. Así mismo, se
estableció que debía haber condiciones de seguridad necesarias para el retiro
gradual y completo del contingente militar cubano a partir de un acuerdo
bilateral entre Angola y Cuba en el que Sudáfrica ni Estados Unidos tendrían
injerencia. Este fue el otro punto resistido por Sudáfrica y Estados Unidos que
reclamaban la salida inmediata de Cuba.
Aunque Estados Unidos y Sudáfrica hicieron ingentes esfuerzos para minimizar
la importancia estratégica de la victoria de Cuito Cuanavale, la vida se ha
encargado de demostrar con creces que la historia de África tiene un punto de
inflexión en la batalla desarrollada en este lejano poblado del sudeste de la
República Popular de Angola.
Si alguien tiene dudas, de la importancia de esta batalla, basten las
palabras del Padre de África, Nelson Mandela quien dijera “Cuito Cuanavale fue
el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del
flagelo del apartheid”.
sergioro07@hotmail.com