17 abril 2012/Carta Maior http://www.cartamaior.com.br
(Brasil)
Enrico Calamai
Si Italia fuera una meca del cine político como lo era en
los años 60 y 70, seguramente los estudios romanos de Cinecittá habrían filmado
algo parecido a la Lista de Schlinder, aquella producción de Hollywood sobre un
magnate alemán que rescató un millar de judíos condenados a morir en Auschwitz.
El protagonista del filme que nunca se realizó sería el diplomático italiano
Enrico Calamai, un héroe silencioso que se desempeñó en el Consulado en Buenos
Aires durante la dictadura.
Darío
Pignotti - Especial
para a Carta Maior
Roma - Si Italia fuera una meca del cine
político como lo era en los años 60 y 70, seguramente los estudios romanos de
Cinecittá habrían filmado algo parecido a la Lista de Schlinder, aquella
producción de Hollywood sobre un magnate alemán que rescató un millar de judíos
condenados a morir en Auschwitz.
El protagonista del filme que nunca se realizó sería el diplomático italiano
Enrico Calamai, un héroe silencioso que se desempeñó en el Consulado en Buenos
Aires durante la dictadura,cuando arriesgó su vida y su carrera para facilitar
la fuga de cientos de disidentes políticos y partisanos alzados en armas contra
el experimento neonazi de los generales argentinos.
"Nunqué me detuve a contar la gente que pasó por el Consulado, en un
programa de la RAI (TV italiana) dijeron que fueron más de 400, sinceramente no
sé si ese númer es correcto, no sé cuántos recibieron nuestra ayuda para poder
salir con vida de Argentina".
La biografía de Calamai es la de un diplomático inusual en el otoño porteño de
1976 cuando la llegada al poder del general Videla era bien acogida por la
mayorías de las embajadas occidentales y conmemorada secretamente por de
Brasil, como consta en la intensa comunicación generada por el entonces
embajador Joao Batista Pinheiro.
DESAFIANDO AL CONDOR
"Nosotros sabíamos que el Cóndor estaba actuando, aún no lo conocíamos por
ese nombre, pero teníamos noticias de que los militares brasileños y argentinos
se habían articulado para atrapar a quienes huían de la matanza en Buenos
Aires, por eso decidí viajar con dos italo argentinos, Piero Carmelutti y
Santiago Camarda, hasta Rio de Janeiro, era arriesgado que fueran solos. Fue en
el carnaval de 1977".
"Estos muchachos estuvieron un tiempo ocultos en el Consulado, uno de
ellos tenia una destreza artesanal para falsificar documentos y confeccionó
unos que lo único auténtico que tenían eran las fotos.
Lo hizo con mi auxiliio utilizando algunos sellos que le facilité, era un
método no formal de hacerse de documentación para salir del país, no teníamos
apoyo institucional, todo lo hicimos a espaldas de la Embajada, que no me
apoyaba en esto.
Tampoco la obtuve de un funcionario de Alitalia al que propuse que haga la
vista gorda y nos dieran pasajes directos hasta Roma, lo que este hombre
rechazó escandalizándose.
Finalmente
logramos los pasajes directos gracias al representante de Varig en Argentina,
un italo-brasileño robusto y cordial".
"Nuestra premisa era evitar que fueran interrogados en Rio, porque allí
posiblemente había gente del aparato de inteligencia militar, y mi función era
estar junto a ellos para hacer valer mi condición de diplomático denunciando un
eventual secuestro, como ocurriría en 1980 con el italo-argentino Domingo
Campiglia, capturado precisamente en Rio de Janeiro" cuenta Calamai, con
rigor propio de un historiador.
"Ellos no podía permanecer en Buenos Aires pero a la vez había que
atravesar el cerco del Cóndor en Rio, la única forma de que llegaran con vida a
Italia".
La resistencia a la dictadura había sido fracturada militarmente en 1977, año
de intenso intercambio entre los servicios de inteligencia de los dictadores
Ernesto Geisel y Jorge Videla.
Documentos a los que tuvo acceso Carta Maior, fechados en auel año , confirman
la prioridad dada por Brasilia a la ubicación y detención de "elementos de
(de las organizaciones guerrilleas) Montoneros y ERP", para ser entregados
a Buenos Aires.
Los aparatos represivos trabajaban en notable sintonía. Tanto que las agencias
de inteligencia brasileñas recibían informaciones sobre las actividades de la
resistencia argentina en Italia.
Dentro de la documentación hasta ahora secreta, obtenida por este sitio, consta
un dossier del Estado Mayor del Ejército brasileño,originado en Italia en junio
de 1978, caratulado como “Movimiento Peronista Montonero en el exterior,
Accionar, Contactos, Conexiones con Grupos Terroristas, Antecedentes”.
OMERTA DIPLOMATICA
Los cientos de argentinos que huyeron del genocidio gracias al trabajo de
Calamai no le valieron de mucho para obtener una promoción en su carrera
diplomática, dado que luego de haber trabajado 5 años Argentina, un destino
considerado de relativa importancia, fue enviado a otro considerado
irrelevante:Nepal.
Distinta fue la suerte del embajador Joao Batista Pinheiro quien, luego de sus
buenos oficios ante la Junta Militar porteña, fue promovido a jefe de la misión
diplomática en Washington.
Poco despúes del derrocamiento del gobierno civil argentino Pinheiro trabajó
para que Geisel enviara en abril de 1977, a un representante a Buenos Aires, un
gesto crucial para Videla quien temía sufrir el asilamiento diplomático que padecía
su colega chileno Augusto Pinochet.
"Hasta ahora no se ha estudiado demasiado como actuaron los servicios
diplomáticos en general frente a la dictadura", apunta Calamai durante la
conversación con Carta Maior en Roma.
Y amplia: "no lo digo sólo por Italia, me refiero a la mayoría de los
paises occidentales, que fueron completamente omisos ante las violaciones de
los derechos humanos en Argentina".
Como en los pactos mafiosos, el grueso de los diplomáticos apostados en Buenos
Aires, salvo los la embajada de México donde recibió refugio durante años el ex
presidente democrático Héctor Cámpora, optó por omertá.
"Directamente o indirectamente las principales embajadas, incluyo acá a
las de Italia, y creo lógico que también Brasil, aunque no tengo información
concreta, fueron informadas con de que se venía el golpe de Estado".
"Estos avisos sobre el inminente derrocamiento del gobierno civil eran
también una forma de advertir que no aceptarían que las embajadas reciban
refugiados, como lo había hecho nuestra embajada y otras después del golpe de
Chile. Y casi todos los países que recibieron el aviso de los militares
argentinos, por lo visto, entendieron el recado y lo aceptaron".
"Ahora, con el pasar del tiempo, comprendo que alrededor del Cóndor había
una colaboración estrecha de las embajadas y los militares argentinos, y de las
embajadas y sus propios agregados militares. La diplomacia es algo muy cercano
al poder, y lo fue durante las dictaduras, los diplomáticos saben que si se
oponen al poder o lo marginan o lo eliminan, en esa época esto era un riego
real".
SANTA COMPLICIDAD
Antes de la entrevista Calamai nos muestra el Antico Café del Brasile, a pocos
metros de su casa: "antes de ser papa, Juan Pablo II, cuando era
seminarista, venía habitualmente a este café, es un lugar simple, como
ven".
Las exequias de Juan Pablo I, antecesor del papa polaco que frecuentaba el
barrio de Calamai, fueron un pretexto para estrechar las relaciones entre el
Vaticano y Videla, que fue uno de los jefes de estado convidados. Las gestiones
para el viaje de Videla y su encuentro con el entonces premier italiano, fueron
realizadas por la logia masónica Propaganda Due (P2), según consta en un libro
lanzado este año en la Universidad Roma Tres.
"La logia P2 se movía como un poder oculto, gozaba de una notable
influencia en el servicio exterior italiano y en el Vaticano, y uno de sus
principales hombres, Licio Gelli, mantenía buenas relaciones en la
Iglesia".
"El Vaticano estuvo muy cerca del régimen argentino, no sólo porque
coincidía con su anticomunismo, sino porque contribuía en la decision de Roma
de terminar con la teología de la liberación en América Latina. Se decía que el
nuncio apostólico jugaba tenis con el almirante (Emilio) Massera", uno de
los miembros de la Junta y a quien le correspondía el control del Ministerio de
Exteriores argentino.
"Pero también hay que recordar que los motivos ideológicos que tuvo el
Vaticano para apoyar a los militares eran tan importante com los intereses
económicos de empresas ligadas a la Iglesia que estaban radicadas en
Argentina".
Estas razones contribuyen a explicar, según Calamai, porque el Estado Vaticano
omitió durante años denunciar el genocidio argentina y negó toda ayuda a los
familiares de los desaparecidos y prisioneros.
"Hay muchas cosas que han escapado de mi memoria, pero lo que recuerdo es
que cuando hablaba con diplomáticos de otros países sobre las violaciones de
los derechos humanos, prácticamente todo el mundo que nadie iba a la Nunciatura
porque no los recibían".