Mostrando postagens com marcador propiedad privada. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador propiedad privada. Mostrar todas as postagens

terça-feira, 21 de abril de 2009

G-20: SU AGENDA Y LA NUESTRA

Josep Maria Antentas
Esther Vivas


8 abril 2009/Agencia Latinoamericana de Informacion (ALAI-AmLatina) http://alainet.org Email: info@alainet.org

ALAI AMLATINA, 07/04/2009, Barcelona.- Si algo ha caracterizado a la reciente cumbre del G20 en Londres es la grandilocuencia de las declaraciones de sus protagonistas, empeñados en dar trascendencia histórica a sus decisiones y en buscar frases de impacto. ¿Pero que hay detrás de los acuerdos anunciados y de las políticas seguidas por los gobiernos desde el estallido de la crisis? En palabras del respetado geógrafo David Harvey “lo que están intentando hacer es reinventar el mismo sistema (...). El razonamiento fundamental que se están planteando es, ¿cómo podemos reconstituir el mismo tipo de capitalismo que hemos tenido en los últimos treinta años en una forma ligeramente más regulada y benevolente?”.

Los acuerdos de la cumbre profundizan las políticas hasta ahora adoptadas por sus integrantes para hacer frente a la situación. La declaración final mantiene el compromiso del G20 con las bases del modelo de globalización neoliberal y sus instituciones. Se reafirma la necesidad de seguir impulsando la liberalización del comercio mundial y las inversiones en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de evitar medidas que limiten la circulación de capitales.

Se señala la necesidad de dar un nuevo protagonismo al Fondo Monetario Internacional (FMI) receptor de la anunciada inyección de 500.000 millones de dólares. Esto supone el enésimo intento de restablecer la credibilidad y las funciones de uno de los símbolos y pilares institucionales del actual modelo de globalización. Reforzar el rol del FMI, en el ojo del huracán desde su nefasto papel en la crisis financiera asiática de 1997, es toda una declaración de intenciones.

En el terreno del sistema financiero los acuerdos anunciados están lejos de suponer cambios estructurales, a pesar del anuncio de más medidas regulatorias y de control que buscan evitar los desmanes recientes. Los rescates a entidades financieras continuarán como hasta ahora. La retórica y la presión contra los paraísos fiscales se endurece pero no se anuncian medidas concretas en dirección a su desaparición efectiva. Tampoco hay propuestas claras referentes a la regulación de los salarios de los directivos de las grandes empresas. Más allá de algunas medidas que puedan paliar la indignación popular ante situaciones escandalosas, lo cierto es que no se vislumbra ningún cambio sustancial de la dinámica que ha comportado la explosión por arriba de las remuneraciones de los altos cargos y el aumento espectacular del diferencial entre sus salarios y los de los trabajadores medios.

En definitiva, como señalan Éric Toussaint y Damien Millet, miembros del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), los acuerdos de la cumbre representan “un pequeño retoque de pintura en un planeta en ruinas (...). El G20 vigilará para que se preserve lo esencial de la lógica neoliberal. Los principios son de nuevo apuntalados, aunque su fracaso esté claro”.

El sentido de las políticas de los principales gobiernos del mundo es claro: hacer pagar el coste de la crisis a los sectores populares e intentar apuntalar el modelo actual con tímidas reformas que aseguren su viabilidad. Frente a ello es necesario plantear otra agenda portadora de una lógica de ruptura con el actual orden de cosas. “Cambiar el mundo de base”, como reza la conocida estrofa de la Internacional, aparece hoy como más necesario que nunca. La declaración de la asamblea de los movimientos sociales aprobada en el pasado Foro Social Mundial de Belem traza lo que pueden ser las líneas maestras de una agenda alternativa de salida a la crisis sistémica contemporánea: “Tenemos que luchar, impulsando la más amplia movilización popular, por una serie de medidas urgentes como: la nacionalización de la banca sin indemnización y bajo control social; reducción del tiempo de trabajo sin reducción del salario; medidas para garantizar la soberanía alimentaria y energética; poner fin a las guerras, retirar las tropas de ocupación y desmantelar las bases militares extranjeras; reconocer la soberanía y autonomía de los pueblos, garantizando el derecho a la autodeterminación; garantizar el derecho a la tierra, territorio, trabajo, educación y salud para todas y todos; democratizar los medios de comunicación y de conocimiento.”

Es el momento de profundizar y radicalizar las alternativas, en el sentido de ir a la raíz de los problemas, de apuntar hacia el “núcleo duro” del actual sistema económico, y no de conformarse con retoques cosméticos, la “moralización” del capitalismo o, simplemente, la domesticación de sus “excesos” neoliberales. Así ha quedado patente en las demandas de las manifestaciones celebradas en Londres y en todo el mundo en el marco de la Semana de Acción Global acordada en Belem.

Aunque Gordon Brown afirmara en vísperas de la cumbre haber entendido el mensaje de los manifestantes en Londres, en realidad entre las políticas del G20 y las demandas expresadas en las movilizaciones se enfrentan dos lógicas irreconciliables. En palabras de Daniel Bensaïd: “La del beneficio a cualquier precio, el cálculo egoísta, la propiedad privada, la desigualdad, la competencia de todos contra todos, y la del servicio público, los bienes comunes de la humanidad, la apropiación social, la igualdad y la solidaridad”. Para nosotros la elección es clara.

- Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Esther Vivas es miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS)-Universidad Pompeu Fabra. Ambos son militantes de Izquierda Anticapitalista y de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista. (Este artículo aparecido en Público, 07/04/09)

quarta-feira, 27 de agosto de 2008

Bolivia/EVO MORALES ORGANIZA LA OFENSIVA PARA DERROTAR A LA DERECHA FASCISTA

Convencidos de que hay que hacer una lectura correcta de los resultados y los mandatos del referéndum revocatorio que el pasado 10 de agosto le dio un 68 por ciento de apoyo en todo el país y que su hegemonía indiscutible en el occidente se fortaleció por el triunfo en la mayoría de la provincias de la llamada Media Luna (oriente), el Presidente Evo Morales y los movimientos sociales, que se han llamado a administrar bien la victoria, saben que a la derecha herida de muerte hay que terminar de derrotarla para que no se recupere.

Por: Hugo Moldiz

27 agosto 2008/TeleSUR http://www.telesurtv.net

A escasos quince días de haber obtenido una histórica victoria en el referendúm revocatorio, con un apoyo del 68% en todo el país, el presidente boliviano Evo Morales ha decidido apoyarse más en la fuerza del pueblo y su movilización para enfrentar los planes desestabilizadores de la ultraderecha, hacer realidad el mandato del 10 de agosto: tener una nueva Constitución Política del Estado, reapropiarse de la autonomía y establecer una nueva forma de distribución de los recursos del Estado.

La determinación ha sido más que oportuna para responder a una contraofensiva que la derecha busca concretar, después de su derrota en la consulta popular, a través de un plan de desestabilización que contiene métodos violentos, económicos y jurídicos que anticipan con radicalizarse a partir de este lunes.

A falta de partidos, las clases dominantes, timoneadas por las burguesías agroexportadoras, ganadera y comercial, las más conservadoras del viejo bloque histórico que todavía se resiste a morir, han encontrado en los comités cívicos y los medios de comunicación los instrumentos para resistir el proceso de cambio y para golpear, en los planos políticos, físicos y simbólicos, a Evo Morales y el proyecto emancipador que representa.

Los comités cívicos de cinco departamentos de la llamada ''Media Luna'' ampliada (Santa Cruz, Beni, Tarija, Pando y la ciudad de Sucre) han pasado en los últimos días de una huelga de hambre, un paro de 24 horas y otro día de bloqueo de caminos, a la ejecución de un plan orientado a la toma de instituciones públicas, campos petroleros y la suspensión de envío de carne y otros productos al occidente boliviano.

A estas acciones de hecho, hasta ahora rechazadas por la población, se han sumado los acostumbrados operativos de violencia que desarrollan grupos paramilitares al empuje de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) y de los que en los últimos días no solo han sido víctimas dirigentes y militantes de los movimientos sociales sino policías que han sufrido golpes y agresiones de todo tipo.

Y eso es lo que el gobierno sabe que debe parar. Los movimientos sociales se lo han exigido este sábado en la reunión que tuvieron con el presidente Morales y en la que se acordó unir a todas las fuerzas políticas y sociales para profundizar el proceso de cambio y derrotar, según ha señalado el Jefe de Estado, a la derecha fascista que agoniza.

Gobierno y movimientos sociales aprobaron la línea de avanzar hacia la aprobación, mediante referéndum, de la nueva Constitución Política del Estado y la recuperación de la bandera de la autonomía que la derecha la ha utilizado muy bien en sus objetivos desestabilizadores.

La Constitución aprobada en diciembre pasado por la Asamblea Constituyente deja atrás el Estado monocultural y reconoce el carácter plurinacional de la formación social boliviana, amplia la democracia representativa con la incorporación de formas de democracia directa y comunitaria, enfatiza en papel activo del Estado y lo comunitario en la economía nacional, respeta la propiedad privada en la medida que cumpla una función económico-social, prohibe la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional y contiene una amplia cantidad de derechos sociales para niños, jóvenes y ancianos como nunca antes se conoció en 183 años de historia republicana.

El proyecto de Constitución reconoce cuatro tipos de autonomía -departamental. regional, indígena-originario-campesino y municipal (que ya existe), con lo que supera la propuesta de las clases dominantes que solo quieren una autonomía departamental.

El gobierno ha expresado su desacuerdo con la sola implementación de la autonomía departamental con el criterio de que reproduce el centralismo que tanto se critica, burocratiza e impide el acceso de los municipios y las comunidades indígenas a los recursos y restringe la democracia.

Apoyados en su victoria en 95 de las 112 provincias del país, lo cual ha significado que triunfe en la mayor parte de las provincias de la Media Luna, el gobierno y los movimientos sociales han adoptado, además, la decisión de ir hacia la elección de consejeros y subprefectos en todo el país.

En esa misma línea, el gobierno y los movimientos sociales ratificaron el sábado que los recursos del Estado deben distribuirse con esos criterios y que todos los niveles de gobierno -nacional y subnacionales-, deben aportar a la sostenibilidad de las medidas sociales puestas en marcha en dos años y medio de gestión, como la Renta Dignidad que favorece a ancianos mayores de 60 años con un pago de 3.000 bolivianos al año.

Esta línea de trabajo, cuyo mandato ya se construyó en el imaginario social en 10 de agosto, se traducirá en una ofensiva en todos los escenarios, desde los parlamentarios hasta el social, y contará, sobre todo, con la unidad ferrea que el presidente ha llamado a garantizar en estos momentos decisivos para la revolución boliviana.

http://www.telesurtv.net/noticias/contexto/419/evo-morales-organiza-la-ofensiva-para-derrotar-a-la-derecha-fascista/