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segunda-feira, 17 de outubro de 2016
A PROPÓSITO DEL 12 DE OCTUBRE Y LA EDUCACIÓN DEL SOMETIMIENTO
sábado, 23 de março de 2013
Wallmapu, Chile/EL TERRITORIO Y EL AUTOGOBIERNO, METAS DE LA LUCHA MAPUCHE
"No somos los indígenas de Chile, somos otro pueblo distinto, que está aquí mucho antes de que ningún otro llegase a estas tierras". Es la frase más repetida durante el recorrido de sur a norte por Wallmapu, la tierra ancestral que reclama como propia el pueblo mapuche. Hay quien reivindica la totalidad de Chile como territorio indígena, pero el reclamo general hace referencia al Tratado de Tapihue, todavía en vigor, firmado en 1825 entre la recién nacida República de Chile y el pueblo original y que marca la frontera entre ambos en el río Bío-Bío, reconociendo al pueblo mapuche como una nación distinta.
Por AITOR AGIRREZABAL
Fuente: www.naiz.info
La mal llamada Pacificación de la Araucanía, según la versión oficial, puso fin en 1883 a la guerra que el Estado chileno emprendió contra el pueblo mapuche en 1861. Sin embargo, si se pregunta a las personas que habitan al sur del Bío-Bío, muchos responderán que Chile mantiene abierta esta guerra. Este pueblo fue obligado a cambiar sus costumbres, organización social o formas jurídicas. Además, los diez millones de hectáreas que controlaban entonces han pasado a ser menos de 500.000. Los pocos que todavía poseen tierras carecen de grandes recursos y herramientas para trabajarlas, ya que el Gobierno de Santiago de Chile se ha dedicado a empobrecerlos durante décadas.
Los campesinos se quejan del bloqueo mercantil que sufren por parte de Chile. No pueden comerciar con pueblos de Argentina que se encuentran mucho más cerca que cualquier ciudad chilena, lo que ha provocado un crecimiento importante del contrabando a través de la cordillera de los Andes, que separa ambos estados.
Al sur de la Araucanía (Ngulumapu), la región chilena donde más mapuches residen, se encuentra un pueblo cansado de cientos de años de lucha. Un pueblo que ha resistido la llegada de distintos invasores que no han logrado hacerse con el control de la zona. El imperio inca no logró cruzar la actual frontera entre Chile y Perú, y los españoles y sus sucesores, conocidos como wingkas (nuevos incas en mapudungun, lengua mapuche), se quedaron en la orilla norte del Bío-Bío y firmaron un acuerdo con los líderes locales, que una vez marchados los españoles, el Estado chileno ratificaría en su constitución, pese a no respetarlo. Sin embargo, a pesar de su fama de guerreros, sus rostros denotan una vida de cansancio en la que no han conocido la paz que reclaman para su tierra.
En la pequeña localidad de Coñaripe reside Guido Calfuluan. Es un joven en lucha por los derechos de su pueblo, cuyos bosques ríos y lugares sagrados amenazan con arrasar los proyectos para la construcción de hidroeléctricas. "La versión oficial dice que han hecho consultas a los vecinos, pero la verdad es que van casa por casa amedrentando a quien se oponga. Incluso ha habido atentados contra dirigentes de nuestro pueblo", relata. Pese a su juventud, conoce bien la historia de su pueblo, y quiere mantenerla viva. "Nosotros tenemos nuestro idioma, el mapudungun. Es la forma que los ancianos tienen de transmitirnos su sabiduría", dice. Su uso se ha perdido mucho, ya que el Gobierno chileno no ofrece la más mínima ayuda. Es más, si quieren recibir una subvención para crear una escuela deben cambiar sus estructuras sociales. De esta forma, el Estado chileno consigue que los niños mapuche conozcan la historia que a él le interesa.
Desde Santiago también se les ha obligado a acercarse a la religión cristiana. Ejemplo de ello es que para poder registrar a un niño, están obligados a ponerle un nombre cristiano que preceda al nombre de origen mapuche. Sin embargo, este pueblo tiene totalmente arraigadas las creencias espirituales que les unen a la naturaleza. Dios (Ngenechén, para la cultura mapuche) los puso en esa tierra, y deben protegerla y respetarla por encima de todo. Pese a ello, no ha sido fácil hacer frente al catolicismo que impuso la Corona española: "Vinieron y nos dijeron: `Cerrad los ojos, tomad la Biblia en la mano y rezad. Al abrir los ojos, solo nos quedaba la Biblia, cuenta Calfuluan.
La fatiga de un pueblo que lleva siglos defendiendo la tierra donde Ngenechén los puso, ha llevado a muchos mapuche a optar por aprender a convivir con el Estado chileno, mientras otros mantienen la esperanza de recuperar las tierras ancestrales donde un día fueron libres. Arnoldo Pichumilla, lonko (máxima autoridad administrativa) de la comunidad Mariano Chincolef afirma rotundo: "Los wingkas venían con licores, y un mapuche, después de tres vasos de vino, vende hasta su vida". Por lo que los colonos, además de hacerse con las tierras que recibían de manos del Estado chileno, también emborrachaban a los dueños de los terrenos para ensanchar sus dominios. "Después, en épocas de mala cosecha, los terratenientes prestaban dinero al comunero, para más tarde ahogarlo con intereses que no podía afrontar y quedarse con sus tierras", asegura Pichumilla.
Al norte, Zona Roja
Conforme se remonta la Araucanía y se llega a la provincia de Malleco, la resistencia se agudiza. Es la llamada Zona Roja. La lucha mantiene, hoy en día, un frente abierto por la recuperación de tierras perdidas a manos de los colonos. La militarización de la zona es visible y las detenciones de activistas mapuches se han multiplicado en los últimos meses. Mucho más aún tras la muerte del matrimonio de colonos de origen suizo Luchsinger el pasado mes de enero, cuando su casa fue incendiada.
Un atentado que nadie ha reivindicado, pero que el Gobierno de Sebastián Piñera no duda en atribuir a los comuneros locales.
Sin embargo, la población mapuche menciona una gran cantidad de autoatentados que el Ejecutivo chileno utiliza para criminalizar la causa de este milenario pueblo.
El especial vínculo que siente con respecto a su tierra obliga moralmente al mapuche a emprender acciones, en muchos casos violentas, para reclamar y recuperar el territorio que durante años se les ha ido usurpando. Con el objetivo de castigar a todo aquel mapuche que alzara la voz, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet las autoridades promulgaron la "ley antiterrorista". Hoy en día, esta ley sigue vigente, lo que deja en total indefensión al weichafe (término con el que se conoce a sus luchadores) ante la Justicia chilena. El Estado utiliza medidas de excepción contra ellos, pero no los reconoce como presos políticos. Pretende convertirlos en delincuentes comunes que únicamente se dedican a robar y asaltar las propiedades de los colonos, en un intento de criminalizarlos ante la sociedad. Son tratados como "terroristas" durante los procedimientos judiciales y como presos comunes una vez que están en prisión y ante los medios de comunicación.
La pobreza y la falta de medios han obligado a muchos mapuches a emigrar. Wallmapu, otrora una zona rica y autosuficiente para su pueblo, se ha convertido en un blanco fácil para las empresas forestales e hidroeléctricas. La han transformado en un largo paisaje de pinos y eucaliptos de inversión asiática que ha empobrecido la fértil tierra de sus bosques. El agua escasea y no son pocos los campesinos que se ven obligados a recorrer kilómetros para poder llevarla a sus hogares.
El mapuche lucha por recuperar lo que es suyo, vivir con lo que es suyo, sus recursos, su mapu (tierra).
Autogobierno al sur del Bío-Bío
A partir de hoy, comenzarán una serie de movilizaciones mapuche en la ciudad de Temuco, capital de la Araucanía. Para hoy se ha convocado una Nguillañmawun, ceremonia espiritual y religiosa en el marco de la cual se tomarán acuerdos y decisiones que tendrán carácter sagrado para el pueblo mapuche.
Mañana se realizará una manifestación desde el Cerro Ñielol hasta las calles de la capital, con el fin de expresar la voluntad y el derecho del pueblo mapuche a la autodeterminación. Según han expresado las autoridades mapuche, a partir de esta movilización comenzará a tomar forma el autogobierno mapuche.
quarta-feira, 28 de janeiro de 2009
RESURGE EL INDIGENISMO ARGENTINO
Por: Alejandro Rebossio
28 enero 2009/TeleSUR http://www.telesurtv.net
La wiphala, la bandera multicolor del Tawantinsuyu (imperio inca), flamea en diversos sitios de la Quebrada de Humahuaca, en la provincia argentina de Jujuy (noroeste del país). Al entrar en Tilcara, uno de los principales pueblos de esta quebrada vecina de Bolivia, se lee en un paredón una pintada que se refiere al "orgullo" de la "nación" del Collasuyo, la provincia austral del imperio inca. Una y otra son imágenes que apenas se veían hace pocos años y que señalan que el indigenismo ha cobrado fuerza en Argentina, un país de mayorías blancas y mestizas, pero que aún cobija una minoría de los llamados "pueblos originarios".
"Sin ninguna duda, hay un resurgimiento de los movimientos indígenas", reconoce Héctor Nieva, dirigente de la Comunidad Kolla Tinkunaku, situada en la provincia de Salta, también en el noroeste argentino. "A partir de que se asentaron los derechos indígenas en la Constitución argentina (1994) y del impulso de los movimientos sociales en Bolivia, con Evo Morales a la cabeza. Todo esto produjo un contagio en el norte de Argentina y en los mapuches -de la sureña región de la Patagonia. Cada vez más indígenas, reprimidos y discriminados durante siglos, tratan de buscar su resurgimiento como comunidades organizadas", explica Nieva.
En cambio, Jorge Nahuel, miembro de la Confederación Mapuche Neuquina, opina que "no hay un resurgimiento de pueblos que son milenarios, sino mayor visibilidad; siempre ha habido denuncias y demandas en un país que se jacta de ser el más europeo de América, pero antes estaban más ocultas". Advierte que, desde la Constitución de 1994 y la declaración de la ONU sobre los pueblos indígenas (2007), existe un "reconocimiento simbólico de la pluriculturalidad, pero el sistema jurídico, la educación y las instituciones son monoculturales". Reconoce que la nueva Constitución de Bolivia, que se votó el domingo, sienta un precedente en América porque "más allá de consagrar la wiphala como símbolo nacional" crea un Estado plurinacional. "Pero en Bolivia el 80% es indígena, y en Argentina no hay que caer en el análisis cuantitativo, sino en que somos naciones preexistentes", aclara.
De los 39 millones de habitantes de Argentina, unos 383.000 (el 1%) pertenecen a una diversidad de 35 pueblos indígenas, según una encuesta oficial de 2005. Entre las etnias más numerosas figuran los mapuches, kollas, tobas (noreste del país y Buenos Aires), wichí (norte), guaraníes (norte y Buenos Aires) y diaguitas (noroeste).
Cada pueblo tiene su diferente identidad, su propia lengua (algunos la perdieron con el tiempo ante el avance del español), pero comparten reclamaciones. La principal de ellas es el reconocimiento de sus tierras mediante títulos formales. Todas piden un mejor acceso a la sanidad y a la seguridad social, una educación que integre su cultura y su lengua, participación en la definición de las políticas públicas, respeto a sus autoridades y formas de organización y defensa de los recursos naturales. Los mapuches y los diaguitas se definen como "naciones", y reclaman que se respete su derecho a la autodeterminación, aunque con matices.
Los kollas de la ciudad de Humahuaca se distinguen porque formaron un partido político local, el Movimiento de Participación Comunitaria (MPC), que logró en las elecciones de 2007 el tercer puesto y una de las tres concejalías que estaban en disputa. A diferencia de la mayor parte de Argentina, Humahuaca cuenta con un alto porcentaje de población autóctona, pero las autoridades electorales no le permitieron al MPC agregar a su nombre la palabra "indígena" ni imprimir la wiphala en sus papeletas. Este año, el MPC se presentará en toda Jujuy con candidatos a legisladores nacionales, provinciales y municipales.
Sixto Quispe, que pretende ser elegido diputado provincial, explica el origen del partido: "Yo hice campañas con el peronismo; pero después de ganar, siempre nos dejaron de lado. Hasta hoy se mantiene el desamparo de los pueblos indígenas, mientras se entrega la riqueza a las multinacionales y a los que dicen ser pequeños agricultores. En Jujuy hay un 90% de indígenas, aunque nos hacen creer que somos argentinos. Estamos gobernados por inmigrantes". Sin embargo, Quispe aclara que también se siente argentino y carece de vínculos e incluso de información sobre el movimiento de Morales, más allá de que comparten algunas de sus reivindicaciones. También se diferencia de Rosa Chiquichano, la primera indígena diputada nacional, una tehuelche que en 2007 accedió al Congreso por el peronismo de la provincia patagónica de Chubut.
Los kollas de otras regiones prefieren "por ahora" no formar un partido. Hace cuatro años se formó el movimiento Kollamarca, con la participación de todas las comunidades kollas de la región salteña de Yungas y la reclamación de 1,1 millones de hectáreas. La Comunidad Kolla Tinkunaku logró en 2007 que el Gobierno de Salta le reconociera 70.000 hectáreas, y está a punto de acceder al título de otras 19.000 que ocupa una tabacalera que en el pasado había sido denunciada por someter a los indígenas a condiciones de semiesclavitud.
En la mítica carretera 40, que une Argentina de norte a sur, los diaguitas han "recuperado" -como dicen ellos- las ruinas de Quilmes, último bastión de resistencia indígena en el noroeste de este país en tiempos de la conquista española. Considerada su "ciudad sagrada", la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita ocupó estos terrenos, que las autoridades habían concedido para su explotación a un artista y empresario de origen indígena.
"Antes éramos comunidades aisladas, y en los últimos años encontramos puntos en común ante el desalojo de las tierras y la contaminación de los recursos naturales", explica Fernando Nieva, abogado e integrante de la unión diaguita. En la carretera 40, a la altura de la provincia de Tucumán, se leen pintadas en las paradas de autobuses contra la minería por su uso de agua en esa árida región.
Los diaguitas se reconocen argentinos, pero advierten que "hay una pluralidad de naciones" en este país suramericano. "El derecho a la libre determinación no significa sólo la independencia, sino también el control de tierras y recursos naturales", aduce Fernando Nieva.
Kollamarca reivindica la "autodeterminación, pero no la autonomía total porque hoy en día no se va a lograr", admite Héctor Nieva. El dirigente kolla aclara: "Nosotros nos consideramos argentinos, pero los límites geográficos fueron impuestos por el Estado".
Los mapuches son más radicales. "Argentina es un invento moderno, de hace 200 años, y las culturas originarias son milenarias, de 10.000 años de antigüedad, según la antropología", reivindica Nuahuel. "Queremos que se reconozca que hay un Estado que alberga una nación milenaria", pide el dirigente, que responde cuando le preguntan si se siente argentino: "Somos mapuches en el Estado argentino, al que respetamos porque vivimos aquí". Por eso, su primer reclamación es el reconocimiento jurídico a la "autonomía mapuche", que le permita tener su idioma, sus escuelas bilingües, su sistema administrativo y su justicia -que no busca aislar al delincuente, sino que repare el daño causado. La otra ambición mapuche es el ordenamiento territorial que permita controlar los recursos naturales en disputa -vía bloqueos y ocupaciones- con petroleras, mineras y complejos turísticos. Los mapuches tampoco quieren participar en política mediante un partido propio: "No creemos en este sistema de partidos. Un partido serviría para dispersarnos, no somos el 80% de la población".
http://www.telesurtv.net/noticias/contexto/596/resurge-el-indigenismo-argentino/
quinta-feira, 11 de setembro de 2008
Hallados miles de objetos ceremoniales en fortaleza inca de Sacsayhuamán, Perú
10 septiembre 2008/ TeleSUR http://www.telesurtv.net
Más de 19 mil objetos ceremoniales, entre ellos dos esculturas de oro, fueron encontrados en unas excavaciones arqueológicas en la fortaleza inca de Sacsayhuamán de la ciudad peruana de Cuzco, informó este martes el Instituto Nacional de Cultura (INC).
Entre los 19 mil 329 objetos encontrados en la zona, una de las más visitadas por los turistas que recorren Cuzco, destacan dos pequeñas imágenes antropomorfas de oro en posición de ruego, explicó el arqueólogo Sabino Quispe a la agencia oficial Andina.
Además, entre otros objetos rituales encontrados también figuran 18 objetos de metal y cuarzo, entre tupus (alfileres para la ropa), khuyas o cristales de cuarzo ahumado, cuarzos hialinos y otros accesorios religiosos.
También fueron halladas miles de cuentas de distintos materiales, entre ellas 859 elaboradas a base de spondylus, una concha espinosa material que tenía gran valor en tiempos precolombinos, y otras fabricadas con dientes humanos y de animales como monos y felinos.
En la zona excavada, denominada Cruz Mocco, los arqueólogos descubrieron además la tumba de un personaje colocado en cuclillas al lado de una olla, un plato ceremonial tendido y una pequeña jarra de estilo inca.
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/32532-NN/hallados-miles-de-objetos-ceremoniales-en-fortaleza-inca-de-sacsayhuaman-peru/
domingo, 24 de agosto de 2008
CUANDO LOS ASESINOS PASAN A SER INOCENTES
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Paradojas de la historia argentina
Por María Victoria Romero, desde la redacción de APM
8 agosto 2008
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Genocidas y etapas nefastas de la historia latinoamericana homenajeados en monumentos, billetes y avenidas.
Los grandes relatos de la historia homenajean asesinos, convierten en próceres a traidores y exaltan genocidios que desaparecieron un pueblo y cambiaron una historia. En efecto, la historia de América Latina se quiebra con la masacre a sus habitantes originarios y continúa su suplicio con las posteriores políticas de exterminio a indígenas en pos de sus tierras.
En lugar de homenajear victimas, se recuerdan a los asesinos con monumentos, nombres de calles e imágenes en billetes. Es el caso de Perú y Francisco Pizarro. La historia lo recuerda y además lo venera con monumentos como el español que subyugó a la civilización Inca.
De igual modo, se veneran todos los verdugos de la historia latinoamericana con el festejo del Día del “descubrimiento” de América, fecha que ignora que años antes de la llegada de la “ilustración” europea, en América ya se desarrollaba una cultura y una historia.
En ese sentido, el historiador argentino Felipe Pigna, se pregunta “¿Qué festejamos el 12 de octubre? “Festejamos la introducción en América de los secuestros extorsivos. El asesino Hernán Cortés secuestró y mató a Moctezuma a pesar de que los aztecas pagaron un rescate de toneladas de oro y plata. Lo mismo hará su compañero Pizarro con Atahualpa en el Perú. La conquista le costó a América 80 millones de vidas que quedaron en las minas, en los obrajes, en las haciendas, para enriquecer al reino de España y a los banqueros europeos”.
El historiador agrega que a más de 500 años, la conquista sigue la lucha desigual de los mapuches contra el emporio Benetton, dueño de 900.000 hectáreas en la Patagonia argentina. “En este territorio entrarían varios estados europeos, pero no les alcanza y quieren quitarle la poca tierra que les quedó a nuestros habitantes originarios después del saqueo de Roca y sus secuaces. ¡Nunca Más día de la Raza! ¡No festejemos el saqueo, la violación y el asesinato! ¡Recordemos cada 11 de octubre a los que nos antecedieron en esta tierra y que enseñaron a sus hijos a cuidarla porque, como dice un proverbio mapuche, nadie es dueño de la tierra, la recibe en préstamo cuando nace y la debe devolver a la naturaleza más próspera y fértil cuando se va”, señala.
En efecto, Julio Argentino Roca, el militar y ex presidente argentino, cuya estatua permanece incólume en pleno centro porteño, a pesar de haber dado la “solución final” al problema del indio en el entonces desierto patagónico.
“La campaña fue un verdadero genocidio que dejó un saldo de miles de muertos y más de 14 mil prisioneros. Lo importante para Roca y su campaña política no eran las víctimas que ni siquiera eran consideradas como tales por la sociedad de la época, sino los millones de hectáreas "recuperadas" a los indios y su consecuente prestigio político militar”, explica Pigna.
La Campaña al Desierto dejó un saldo de miles de pobladores originarios muertos, 14 mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de 15 mil leguas cuadradas que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería. Asimismo, las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre, aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes, un castigo también vivido por los indígenas con la llegada de los europeos a estas tierras.
Paradojas de la historia, el “Conquistador del Desierto” merecedor por su genocidio de la presidencia de un país, fue premiado con la inmortalidad en monumentos, billetes, estampillas, calles, instituciones. Y en cambio, sus víctimas obtuvieron el olvido y el sufrimiento eterno.
En los últimos años, surgieron en varias ciudades argentinas, movimientos destinados a hacer justicia. Con la consigna ``Las mujeres seguimos haciendo historia`` se acaba de lanzar una campaña en todo el país con el objetivo de juntar firmas de apoyo al proyecto de ley que propone reemplazar la imagen de Julio Argentino Roca por la de Juana Azurduy en los billetes de 100 pesos. Juana Azurduy fue teniente coronel del Ejército de la Independencia del Alto Perú, hoy Bolivia.
Por otro lado, los represores de la última dictadura militar argentina de 1976, Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, merecieron durante años cuadros con su imagen en la Escuela de Mecánica del Armada (ESMA), centro clandestino de detención y tortura, y actual Museo de la Memoria.
Los genocidas homenajeados se suceden en varias etapas de la historia. Quienes llevaron adelante el primer golpe de Estado en Argentina, gozan de la gloria y la perpetuidad. En efecto, los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo, tienen calles a su nombre a pesar de haber derrocado al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930.
La gesta de imponer una dictadura no fue el único mérito de Uriburu para merecer calles y puentes con su nombre, sino que bajo su régimen se llevó adelante el primer fusilamiento por razones políticas. En la noche del 9 de septiembre de 1930, al pie de unos barrancos ubicados junto al puente Saladillo, de Rosario, sin juicio previo ni otras formalidades, fue fusilado el anarquista Joaquín Penina, albañil catalán de 26 años, que vivía en una pieza de la calle Salta 1581, en Rosario, provincia de Santa Fé.
En el cuadernillo editado por el Comité Pro Presos y Deportados de Rosario, en julio de 1932 se señala que Penina tenía alma de apóstol y que “no pudo traducir rencor sino lástima hacia los criminales de la patria”.
En ese sentido, el escritor e historiador argentino Osvaldo Bayer, en el artículo ‘El culto por los genocidas’ señala: “Pero, tal vez, la actitud más perversa de ponerse de rodillas ante los tiranos fue la decisión de bautizar con el nombre del militar José Félix Uriburu al puente que cruza el Riachuelo. El fascista uniformado que aprovechó las armas para derrocar al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, quebrando así el orden constitucional nacido en 1916 tiene ahí su monumento. El déspota barato y brutal ordenó fusilamientos, cárcel y fue el que oficializó la tortura con la picana eléctrica de Lugones hijo, padre legítimo de los Patti y Bussi actuales”.
Perpetuados en monumentos, estatuas, calles, instituciones, algunos protagonistas de la historia, despiertan en lugar de respeto, indignación. La historia de América Latina presenta ausencias, silencia sufrimiento, muertes y desapariciones e impone un manto de cinismo y mentira de grandes relatos que emblematizan a asesinos y traidores como magnánimos hombres de la patria.
vromero@prensamercosur.com.ar
quinta-feira, 29 de maio de 2008
Presentan en Bolivia huella humana más antigua del mundo

La hasta hoy la huella más antigua del mundo fue hallada en Egipto. (Internet).
Agencia Boliviana de Información http://www.abi.bo
La Paz, 29 mayo (ABI) - La huella humana petrificada más antigua del mundo será presentada oficialmente hoy en esta ciudad tras ser descubierta en octubre del año pasado en el altiplano del departamento boliviano de La Paz.
La exposición del hallazgo, que se presume tenga de 10 millones a 15 millones de años de antigüedad, se realizará este jueves en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Cultos con la presencia de la agrupación internacional Comunidad de la Sabiduría Ancestral.
Según consigna un informe redactado por la Unidad Nacional de Arqueología (UNAR), citado por Prensa Latina, la pisada humana es una huella paleontológica muy antigua de la época terciaria, cuando se estaba formando la cordillera de los Andes y en especial las serranías cercanas al lago Titicaca.
Conocido como la pisada del Inca, el vestigio fue encontrado por Fanny Pimentel, quien después de tomar fotografías las presentó ante el equipo de técnico de la referida institución científica para que realizaran los correspondientes estudios.
Hasta el momento la huella más arcaica del planeta era patrimonio de Egipto, donde un grupo de arqueólogos hallaron una que podría tener alrededor de dos millones años, por lo cual la boliviana es calificada como una muestra especial.
El proceso investigativo arrojó que la pisada corresponde a un hombre adulto con una estructura ósea bien desarrollada, una estatura aproximada de 1,70 a 1,75 metros y un peso cercano a 70 kilogramos.
http://www.abi.bo/index.php?i=noticias_texto_paleta&j=20080529115714