24 julio 2014, ALAI, América Latina en Movimiento
Caracas, AVN -- El "nuevo orden mundial",
surgido de los Acuerdos de Bretton Woods que establecieron las reglas del
intercambio financiero global y plantearon la hegemonía del dólar a perpetuidad
en las transacciones internacionales, está demasiado viejo y gastado ya para
sostenerse como paradigma de la dominación planetaria. El 22 de julio de 1944,
hace exactamente 70 años, concluyó la reunión en un hotel de New Hampshire
donde Estados Unidos hizo prevalecer sus intereses ante los delegados de 44
países e impuso el dólar en sustitución del oro como el patrón para determinar
el valor de cada moneda en el mundo. Allí nacieron el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial, dos instituciones que desde entonces han
llevado el estandarte del imperialismo en el mundo con disfraz economicista y
que por muchos años decidieron la suerte de pueblos enteros. Pero el planeta ha
cambiado en estas siete décadas, al cabo de las cuales el declive de Estados
Unidos y de sus cachorros europeos luce inevitable, mientras el modelo hegemónico
nacido de Bretton Woods es confrontado por nuevos planteamientos hechos desde
otros centros de poder globales y por alianzas cada vez más vigorosas entre
países que se oponen a los dictámenes elaborados por Washington para su propio
provecho.
Mientras el imperio estadounidense lucha aún por
recuperarse del terrible golpe económico que recibió en 2008, cuando estalló la
burbuja financiera, y los países de Europa pugnan por superar las diferencias
entre el norte y el sur y evitar el colapso de su moneda única, un grupo de
países emergentes toma la iniciativa y anuncia la creación de dos organismos
multilaterales que sustituirán a los todopoderosos FMI y BM en un ámbito de
competencia que abarca, por ahora, la mitad de la población mundial, 30% del
producto interno bruto global y 23% de la superficie terrestre. El grupo de los
Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) decidió en la reciente cumbre
de Brasil crear un banco de desarrollo (el New Development Bank, NDB) y un
fondo de reserva (el Contingency Reserve Arrangement, CRA), que cumplirán las
mismas funciones para las que fueron creados el FMI y el BM, es decir,
movilizar recursos para financiar proyectos de infraestructura y servir de
mecanismo preventivo frente a episodios de volatilidad financiera. Se trata del
acuerdo financiero multilateral más importante desde la creación de las
instituciones de Bretton Woods,