8 junio 2013, Cuba Debate http://www.cubadebate.cu (Cuba)
Estados Unidos ocupó Puerto Rico contra la voluntad de su pueblo en 1898 y
hasta hoy lo mantiene en condición colonial. Ha hecho cuando ha podido por
despojarlo de sus raíces culturales, su idioma, su sentimiento nacional y su
autoestima y por reprimir o ningunear a quienes reivindican estos derechos. Sin
embargo, la identidad puertorriqueña ha sido más resistente que el poderío
económico, político y militar de Washington.
De tanto en tanto, y por sobre banderías político-ideológicas, creencias
religiosas y diversidades esa identidad estalla en rebeldía desde lo profundo
del alma nacional.
Entonces a Puerto Rico lo une una causa común que desafía al opresor y no
hay fuerza en el mundo capaz de quebrarlo. Ocurrió en la victoriosa batalla por
sacar a la marina yanqui de Vieques y en la lucha por la libertad de sus presos
políticos en los setentas y los noventas. En la unánime condena en 2005 al
premeditado asesinato por la FBI del líder independentista Filiberto Ojeda y
sus posteriores honras fúnebres, comparables con las del venerable prócer Pedro
Albizu Campos en 1965. En ambos casos, la isla se paralizó y les rindió su más
sentido tributo.
Hoy ocurre igual con el reclamo por la libertad del también militante por la
independencia puertorriqueña Oscar López Rivera, el preso político más antiguo
de América Latina.