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terça-feira, 8 de outubro de 2019
Abya Yala, Ecuador/20 mil indígenas llegarán a Quito para unirse a protestas
quarta-feira, 24 de setembro de 2008
Paraguay/Presidente Lugo: Desigualdades persisten en el mundo desarrollado

Presidente Lugo: ''millones de personas continúan viviendo en la pobreza extrema". (Foto: TeleSUR)
En su primera intervención en la Asamblea de Naciones Unidas, el mndatario paraguayo señaló que ''millones de personas continúan viviendo en la pobreza extrema, agravada por un aumento en los precios de combustibles, y consecuencia del cambio climático''.
24 Septiembre 2008 /TeleSUR http://www.telesurtv.net
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, declaró ante la ONU que las desigualdades persisten en el mundo desarrollado, a pesar de los avances que han hecho las naciones en la consecución de las metas del milenio.
En su primera intervención en la Asamblea de Naciones Unidas, el mandatario paraguayo señaló que "millones de personas continúan viviendo en la pobreza extrema, agravada por un aumento en los precios de combustibles, y consecuencia del cambio climático".
El presidente Lugo agregó que el terrorismo debe ser erradicado de la tierra "porque no existe nada más desvinculado de la civilización que el terror hecho oficio".
"El terrorismo que mata de hambre a los niños, de las armas en cualquier lugar, el de los agrotóxicos, el terrorismo que mató a nuestros hermanos de las Torres Gemelas, que seguirá matando mañana mientras la guerra siga siendo un negocio para pocos o el fanatismo siga nublando nuestros corazones", dijo en su discurso.
El mandatario abogó por el fortalecimiento del organismo multilateral para que los grandes temas internacionales sean debatidos y "no secuestrados por otros órganos donde las decisiones adoptadas están limitadas a un pequeño grupo de países".
Continuó afirmando que "Paraguay considera que los problemas del cambio demandan una respuesta mundial acorde con los últimos adelantos científicos, para dar respuesta a cada uno de los países afectados".
Por otro lado, instó a una mayor, mejor y oportuna asistencia internacional para la producción agropecuaria, "para asegurar una producción creciente sin destruir el medio ambiente y el encarecimiento actual de los alimentos".
También apeló a las naciones que lideran los proyectos agrícolas globales a sentirse parte de los pequeños productores locales que muchas veces se ven arropados por imposiciones de los grandes productores.
Al igual que sus homólogos latinoamericanos, Lula Da Silva, Evo Morales y Crisitina Fernández, el paraguayo respaldó a la Unasur como mecanismo efectivo para la resolución de los problemas que atañen a los países de la región, sobretodo a los gobiernos democrática y legítimamente elegidos como el de Bolivia.
Dijo que apoyará la creación del Banco del Sur, "para el desarrollo de los objetivos, para financiar el desarrollo de América Latina equilibrado y estable de los estados, para fortalecer la integración con miras a sentar las bases de la autonomía financiera y regional".
Defensa de las hidroeléctricas
Con respecto a las hidroeléctricas Itaipú y Yaciretá, que Paraguay comparte con Brasil y Argentina respectivamente, el mandatario Lugo afirmó que la intención de su país es optimizar esos recursos naturales, de tal modo que permitan complementar la creación de mejores fuentes de trabajo".
Lugo reiteró que "mientras más producción, se reduce la pobreza", al referirse a las negociaciones en las cuales Paraguay ha negociado con sus países vecinos para obtener un precio más justo por la energía que producen estas hidoreléctricas.
"El diálogo es cada vez mas fluido con los países hermanos, para reparar nuestras deudas sociales, que merecen nuestra atención, para apoyar a nuestras pequeñas economías", concluyó.
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/33167-NN/presidente-lugo-desigualdades-persisten-en-el-mundo-desarrollado/
quinta-feira, 10 de julho de 2008
Senado uruguayo aprueba tratado de seguridad energética con Venezuela
Agencia Bolivariana de Notícias http://www.abn.info.ve
Montevideo, 9 julio 2008 (ABN) - El Senado de Uruguay aprobó este miércoles en sesión ordinaria el tratado de seguridad energética suscrito el año pasado entre el Gobierno de este país y el de Venezuela, el cual tendrá que ser ratificado por la Cámara Baja.
En agosto de 2007, los presidentes de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y Uruguay, Tabaré Vázquez, encabezaron la firma del tratado en Montevideo, reseñó Telesur.
El acuerdo fue sellado por el ministro venezolano de Energía y presidente de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), Rafael Ramírez, y el entonces titular de la empresa estatal uruguaya de combustibles (Ancap), Daniel Martínez, que actualmente dirige la cartera de Industria, Energía y Minería.
El convenio incluye la explotación de hidrocarburos pesados, la comercialización conjunta de coque de petróleo y la compra por parte de Venezuela del 15% de las acciones de la estatal Alcoholes del Uruguay, que se suma a una anterior del 10% de los títulos.
Como parte del proyecto, el Gobierno venezolano preveía participar en la ampliación de la refinería uruguaya de La Teja, la única del país, para incrementar su capacidad de refinado de 50 mil a 60 mil barriles diarios de crudo.
Sin embargo, a fines de junio pasado, la estatal Pdvsa señaló que estaba evaluando abandonar el proyecto de ampliación de la refinería por las demoras en la negociación con Ancap.
Martínez responsabilizó entonces a la oposición política uruguaya de haber obstaculizado ese plan al politizarlo con sus críticas a la asociación energética con Venezuela.
http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo=140296&lee=16
terça-feira, 23 de outubro de 2007
ANÁLISIS/Esquemas "verdes" perversamente concebidos
Los biocombustibles: ¿una nueva revolución para África?
Trusha Reddy (Oozebap)
Parece que África despierte de una pesadilla para poder empezar con otra. Tras la conquista multinacional, esponsorizada por el neocolonialismo, de nuestros recursos petroleros, llega una nueva oleada de empresas "verdes" a las fértiles tierras africanas.
El presidente de Senegal, y promotor del biocombustible, Abdoulaye Wade, lo ha llamado "una nueva revolución en África". Pero desgraciadamente el daño será mucho mayor que sus beneficios. Las primeras opiniones en el movimiento global del biocombustible didujaban un escenario donde todos salían ganando. La razón ofrecida por los países ricos era que se dejaría de depender de las fuentes tradicionales de combustible si se invertía en la energía renovable proveniente de plantas. Así, según esta teoría, aseguraríamos que el carbón contenido en combustibles fósiles permaneciera a buen recaudo bajo tierra, reduciendo además el impacto del cambio climático.
A esto debía añadirse el hecho de que estos cultivos absorben y almacenan dióxido de carbono y, por consiguiente, ayudan al equilibrio de concentraciones de gas en la atmósfera. En los países del Sur, se prometió que el biocombustible aumentaría, además de los beneficios medioambientales, los económicos, al vender las cosechas a estos mercados verdes. Las evidencias actuales, sin embargo, han cambiado todas estas hipótesis. Mediante la conversión de tierras a gran escala para cultivos destinados a generar energía, el aumento del precio de los alimentos y la tergiversación de los informes científicos, las acciones gubernamentales son cada vez más engañosas.
Un estudio reciente publicado por la Africa Biodiversity Network reúne pruebas de que en Tanzania, Uganda, Zambia y Benín la puesta en marcha de proyectos caóticos puede conducir a un desastre ecológico y humanitario a gran escala. Timothy Byakola, por ejemplo, denuncia que existe un plan (que ya se ha puesto en marcha) para convertir un tercio de la mayor reserva natural de Uganda, la selva de Mabira, en terrero cultivable donde se plantará caña de azúcar para la producción de etanol. Según Byakola, el presidente ugandés Yoweri Museveni ha apoyado explícitamente este controvertido proyecto, ignorando la oposición de las comunidades afectadas. Las consecuencias de la deforestación de 7.100 hectáreas de una de fuente clave de agua para el río Nilo y el lago Victoria, y la repercusión en la población que reside en Mabira y que depende de los recursos de esta tierra, son enormes.
Protestas en Uganda contra los planes del gobierno. El resto de países que se analiza en el informe presentan situaciones similares, donde grandes extensiones de tierra cultivable están siendo vendidas al mejor postor sin tener en cuenta las repercusiones, tanto para la población local como para la soberanía alimentaria. Además, ecologistas etíopes denuncia que existen planes para introducir la nueva planta "maravillosa", la jatropha, para usarla como biocombustible en las tierras fértiles. Además de una crítica cada vez más elevada sobre la utilización de plantas para combustible, este caso también es controvertido ya que la jatropha fue promovida precisamente porque es una planta que puede crecer en tierras secas y reducir el uso de tierra cultivable, tan necesitada por la población local.
El informe de la Africa Biodiversity Network también indica que existe una falta de compromiso en los países estudiados sobre el impacto potencial que tendrá en las comunidades rurales y en la seguridad alimenticia. En Sudáfrica, sin embargo, la estrategia preliminar para los biocombustibles ha topado con una variedad de opositores que temen que las comunidades rurales sean obligadas a ceder sus tierras a los productores industriales de aceite de colza, maíz y soja. El gobierno está actualmente revisando la estrategia. Como ocurre con el comercio de carbón, el asunto del biocombustible también conlleva cuestiones climáticas. En el 2004, el activista anticambio climático George Monbiot ya advertía de que la creciente demanda de biocombustibles desembocaría en una competición por los alimentos entre los coches y las personas. "La población irremediablemente tiene las de perder: los que pueden permitirse el lujo de tener un coche son, por definición, más ricos que los que se encuentran en peligro de morir de hambre". La razón por la que los gobiernos ricos están tan entusiasmados se debe a que no quieren preocupar a los conductores. Monbiot señala que los biocombustibles "aparentemente reducen la cantidad de carbón de nuestros coches, sin que sean necesarios nuevos impuestos. Es una ilusión apoyada por el hecho de que sólo las emisiones producidas en casa cuentan en nuestro total nacional". En Gran Bretaña, desde marzo del 2008, todas las gasolineras del país deberán asegurar que el 2,5% de la gasolina que vendan se deriva de las plantas. Si no se lleva a cabo la multa será de 15 libras por litro vendido. La cuota aumentará a un 5% en el 2010 y para el 2050 el gobierno espera que el 33% de la gasolina provenga de los cultivos. Los Estados Unidos tienen objetivos similares. En respuesta a esto, tanto Monbiot como la organización Friends of the Earth / Amigos de la Tierra hacen un llamamiento a los gobiernos a interrumpir su apoyo incondicional a los biocombustibles. En un comunicado de prensa reciente, esta organización argumenta que "debe dedicarse más atención a reducir la demanda energética y mejorar la eficacia de los vehículos, ya que eso costaría menos que subvencionar nuevos recursos inútiles como los biocombustibles". Desgraciadamente, esto resultará difícil de lograr con el ritmo de crecimiento del mercado actual.
Según la agencia estadounidense Clean Edge, el mercado global de los biocombustibles crecerá de los 20.500 millones de dólares en el 2006 a los 80.900 millones en el 2016. Informes recientes de la prensa sudafricana sugiere que los inversores en África ya han prometido millones de dólares para construir plantas de producción en el continente que producirán bioetanol y biodiesel de plantaciones como el azúcar, el maíz o la soja. Si en el Norte ya se empieza a hablar de la necesidad de imponer directrices que mitiguen los problemas que surgen de este tipo de combustible, el desafío para el continente africano es el de encontrar su propio camino para la sostenibilidad, en lugar de dejarse arrastrar por la actual ola de esquemas "verdes" perversamente concebidos.
*Trusha Reddy, trabaja en el Corruption and Governance Programme, del ISS, Cuidad del Cabo, Sudáfrica.
Africa Biodiversity Network:
http://www.gaiafoundation.org/partners/african.php
(Tomado de Rebelión) 17/10/07
http://www.visionesalternativas.com/article.asp?ID={D6E91B17-5C6C-40C3-A726-888791B1E6C5}&language=ES
terça-feira, 18 de setembro de 2007
Corporaciones, agrocombustibles y transgénicos
Silvia Ribeiro / Agencia Latinoamericana de Informacion / http://alainet.org
ALAI AMLATINA, 147/07/2007, México D.F.- La ola de los agrocombustibles sigue avanzando, no porque sea buena para el ambiente ni aporte solución alguna al cambio climático global -de hecho lo va a empeorar- sino porque las industrias más poderosas del planeta lo ven como una fuente de jugosas ganancias y encima consiguen que muchos gobiernos las apoyen con leyes y subsidios. Las principales interesadas son las compañías de automóviles (esperan que con el nuevo combustible la gente se vea obligada a cambiar de carro), las petroleras (controlan el sistema de distribución de combustibles), las que controlan el comercio mundial de granos (ganarán tanto con el aumento de la demanda de agrocombustibles, como con el aumento de precio de los alimentos que deberán competir con éstos) y las trasnacionales de transgénicos agrícolas.
Otros sectores que avizoran negocios con los combustibles agroindustriales son las grandes trasnacionales forestales y de plantas de celulosa (Stora Enso, Aracruz, Arauco, Botnia, Ence y otras), que ahora producen para la industria del papel, pero que con mínimos cambios tecnológicos se pueden convertir en plantas de procesamiento de etanol. Igualmente, fabricantes industriales de alimentos para engorde de pollos y ganado, como Tyson Foods, han hecho alianzas con petroleras (en el caso de Tyson con Conoco-Phillips) para la fabricación de biodiesel a partir de grasa animal.
¿Por qué el interés de las trasnacionales de transgénicos? Para empezar, porque son prácticamente las mismas que controlan la mayoría de la venta de todas las semillas comerciales. Actualmente, todas las semillas transgénicas que se plantan comercialmente en el mundo son controladas por Monsanto (casi 90 por ciento), Syngenta, Dupont, Bayer, Dow y Basf. Al mismo tiempo, las tres primeras, o sea Monsanto, Syngenta y Dupont, tienen juntas 44 por ciento de la venta de semillas patentadas en el mundo. Si consiguen consolidar nuevos nichos de venta que"necesiten" sus semillas patentadas, aumentarán sus ganancias y su control sobre las semillas -llave de toda la cadena alimentaria humana y animal- con el desembarco en otro sector clave: los combustibles.
Todas las trasnacionales que controlan los transgénicos ya tienen inversiones en investigación y desarrollo sobre combustibles agroindustriales. La mayoría en cultivos transgénicos con mayor contenido oleaginoso, de azúcar o almidón, pero también en enzimas y bacterias transgénicas, que serían incorporadas a los cultivos o árboles, para acelerar el procesamiento poscosecha.
Esas transnacionales ya ganan mucho con la expansión de los agrocombustibles, por ejemplo con el aumento devastador del área de soja transgénica en el Cono Sur y todo Brasil, y con el aumento de maíz transgénico en Estados Unidos. Con la presentación de que serán para agrocombustibles o en algunos casos combinando forraje y combustibles, esperan introducir al mercado nuevas semillas manipuladas genéticamente. Semillas que, por cierto, no podrían lograr aprobación de las agencias reguladoras si fueran para alimentación humana, introduciendo así nuevos riesgos con la contaminación de cultivos y granos usados para consumo humano.
Pero sobre todo, este puñado de trasnacionales que domina el mercado global de semillas, apunta a adueñarse de más porciones del mercado ya existente, al tiempo que expandirse a los agricultores chicos que actualmente usan poco o nada de semillas comerciales, pero que con el anzuelo de sembrar por contrato para la producción de agrocombustibles, comenzarían a hacerlo.
Todo esto está dando lugar a nuevas y poderosas alianzas corporativas. Por ejemplo, Monsanto y Dow acaban de firmar un acuerdo para crear semillas transgénicas de maíz que combinarán en la misma planta la resistencia a ocho herbicidas y además serán insecticidas. Esto refleja en parte su reconocimiento de que las semillas transgénicas generan resistencia a los herbicidas y por tanto cada vez hay que usar más. Y si no son para alimentación humana, se le podrán echar herbicidas más tóxicos y en mayor cantidad. Monsanto también se alió con Basf, con una inversión de mil 500 millones de dólares, para crear nuevos transgénicos en maíz, soja, algodón y canola. Junto con Cargill creó la empresa Renessen, dedicada a maíz y soja transgénica para agrocombustibles y forraje. Para Monsanto significa, además, avanzar en su monopolio, intentando desplazar a sus competidores más cercanos, Syngenta y DuPont, del mercado de agrocombustibles.
Por su parte, DuPont creó con Bunge (una de las cerealeras más grandes del mundo), la compañía Treus dedicada a híbridos de maíz y soja para agrocombustibles, y también hizo alianza con British Petroleum (BP) para producir etanol de trigo y biobutanol. Syngenta firmó un acuerdo de colaboración de 10 años con Diversa Corporation (biopirata de microorganismos de todo el mundo), para desarrollar enzimas transgénicas para producir etanol, a ser incorporadas directamente en las semillas o en el procesamiento. Syngenta trabaja con productores de caña de azúcar en Brasil en este sentido, y es la primera de los gigantes de transgénicos, que solicitó aprobación en Estados Unidos para un maíz con una enzima especialmente diseñada para agrocombustibles.
El paso siguiente en esta escalada de poner en riesgo los bienes comunes de la humanidad y el planeta, para conseguir lucros privados, es la biología sintética, que pretende crear seres vivos construidos desde cero. Por ejemplo, Synthetic Genomics, la compañía que creó el controvertido genetista Craig Venter, trabaja en la creación de organismos vivos totalmente artificiales para producir energía.
Junto con los planes de las trasnacionales y los científicos al servicio del lucro inescrupuloso, crece también la conciencia y la resistencia a escala global. Por todo lo que está en juego es, sin duda, una batalla dura.
- Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC.\
Más información: http://alainet.org
ALAI - 30 AÑOS email: info@alainet.org
