Hace
tiempo que venimos leyendo que el ciclo progresista en América Latina y el
Caribe ha llegado a su fin. Aprovechando la muerte del Comandante Chávez, y un
cierto reflujo en los avances logrados por los procesos de cambio en el
continente, la derecha comenzó a construir un discurso que intenta deslegitimar
la década ganada para las mayorías sociales y populares.
Pero en
los últimos tiempos, también desde varios sectores de la izquierda se ha venido
construyendo la tesis del fin del ciclo que viene a complementar el discurso de
la derecha contra los gobiernos de izquierda y nacional-populares. Uno de los
amanuenses de la izquierda lightberal, Pablo Stefanoni, habla de
una deriva lulista1 de la izquierda
latinoamericana. Una compañera de Stefanoni en el grupo de apoyo al trotskismo
anti kirchnerista del FIT en la Argentina, Maristella Svampa, escribe en el
diario de la oligarquía Clarín sobre una crisis del pluralismo político y
un populismo de alta intensidad2 en Bolivia y
Ecuador. Mientras tanto, por el lado de la izquierda autonomista, Raúl Zibechi
sostiene que
