Las redes a través de
las que “triangulan” sus planes y financiamientos para la injerencia y la
subversión son varias, una de ellas es el Grupo Andino de Libertades
Informativas (GALI) que articula a organizaciones en Perú, Venezuela, Bolivia y
Ecuador.
Las actividades de GALI
desde fines de la década de los 90 se han intensificado y no por “casualidad”.
Se lo hace en una
coyuntura política latinoamericana caracterizada por la irrupción de una tendencia
general que se ha puesto a contra-ruta del neoliberalismo como “camino
inevitable” y sistema interamericano de dominación y que ha dado nacimiento a
mecanismos y foros alternativos de integración y concertación política, en
desmedro de la hegemonía estadounidense, como UNASUR, ALBA y la CELAC.