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sexta-feira, 3 de abril de 2015

DECLARACIÓN POLÍTICA DE LA ASAMBLEA DE MOVIMIENTOS POPULARES ADENTRO DEL FORO SOCIAL MUNDIAL DE TUNISIA

3 abril 2015, Jubileo Suramericas http://jubileosuramericas.net (Nicaragua)


La situación actual

Nosotras y nosotros, nos hemos reunido en la Asamblea de los Movimientos Sociales, durante el Foro Social Mundial de Túnez 2015, teniendo en cuenta toda nuestra diversidad para construir una agenda común de luchas contra el capitalismo, el imperialismo, el patriarcado, el racismo y todas las formas de discriminación y de opresión.

Hemos construido una historia y un trabajo en común que ha permitido avances, con la esperanza de conseguir la victoria contra el sistema dominante y poder concretar alternativas en pro de un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.

Los pueblos de todo el mundo sufren actualmente los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la que sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales) buscan

terça-feira, 17 de fevereiro de 2015

FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN, LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN ES MÁS NECESARIA QUE NUNCA, DICE TEÓLOGO

13 febrero 2015, ADITAL Agencia de Información Fray Tito para América Latina (Brasil)


"La Teología de la Liberación no se interesa tanto en la existencia de Dios – si Dios existe o no. Se interesa en saber dónde está Dios, es decir, en la lucha de la liberación de los pueblos. (...) Actualmente este tipo de Teología es más necesaria que nunca, frente a la globalización del capital”. Con esa asertiva, uno de los más teólogos más destacados de la Teología de la Liberación, el belga François Houtart, sitúa de qué manera esa orientación libertadora del cristianismo fortalece el diálogo con las demandas de las poblaciones oprimidas en todo el globo y cómo la religión y la doctrina social pueden caminar articuladas.

Él participó, recientemente, en el Programa Escuela Cuadros, proyecto formativo para el estudio y desarrollo del marxismo, transmitido por televisión y por internet, con sede en Caracas, capital de Venezuela. Durante la entrevista, Houtart utiliza los estudios en torno de la figura de Cristo para demostrar cómo la Teología de la Liberación, emergida de la lucha de los pueblos en los años

sexta-feira, 14 de agosto de 2009

EL CARDENAL DE LOS HONDUREÑOS POBRES REIVINDICA EL DERECHO A LA INSURRECCIÓN

[ADITAL] Agência de Informação Frei Tito para a América Latina
12 agosto 2009/Adital http://www.adital.com.br

Daniel Valencia *

En el parque central de San Pedro Sula nadie en la multitud pudo cantar completa "La marcha de la unidad" porque no se saben la letra. Entonces, disimulados, este martes 11 tararearon a la espera de la algarabía, que tronaría segundos más tarde con la línea más conocida de esa canción. Y cuando llegó el turno de cantar, muchos mostraron que no se pueden muy bien la parafernalia de izquierdas y se equivocaron al levantar el puño derecho en lugar del izquierdo.

En ese mitin, en la tarima, sin levantar los puños pero sosteniendo con fuerza un micrófono, con ambas manos, un anciano de 81 años, hondureño de raíces españolas, alto, piel blanca curtida por el sol y vestido con sotana blanca con una estola rosada, gritaba a todo pulmón el estribillo sin ningún complejo. "¡El pueblo, unido, jamás será vencido!"

Viniendo de un sacerdote y no de un político de cepa, cobra más relevancia. Por lo menos así lo creen los más de 10 mil manifestantes que acompañaron al padre Fausto Milla -"el pastor de los pobres", le llaman acá sus seguidores- en la toma del centro de la segunda ciudad más importante de Honduras, San Pedro Sula. La concentración se produjo en el parque, frente a la catedral de esta ciudad.

Ese tipo de conductas son las que sus seguidores aprecian, y así se lo hicieron saber. "Aquí está nuestro arzobispo, arzobispo de los pobres y no de los ricos. ¡Fuera Rodríguez Maradiaga, fuera los golpistas!", gritó un hombre desde el centro de la 3a. Avenida, la vía que separa al parque central de la catedral, custodiada por unos 100 "chepos" (policías antimotines) a los que les temblaba la vista al ver aquel muro de gente frente a ellos.

El hombre ponía como figuras antagónicas a Milla y al cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, a quien casi inmediatamente después del golpe los partidarios del depuesto presidente Manuel Zelaya tildaron de golpista.

Ante la multitud enardecida, entonces, para calmar los ánimos -el gentío ya estaba recibiendo las primeras noticias de los disturbios ocurridos en Tegucigalpa, en donde simpatizantes de la Resistencia incendiaron un restaurante Popeyes y un autobús, en la Avenida Juan Pablo Segundo-, Milla alzó la voz y dijo: "Hermanos, hagamos la paz y no la violencia. Represión solo se combate y se vence con paz. Aquí enfrente no tenemos a las familias opresoras, no tenemos a ningún apellido de renombre. Estos policías son hermanos nuestros, son López, son Ramos, son Pérez", les dijo, antes de iniciar una misa al aire libre, dado que la catedral fue cerrada y custodiada por la policía.

Milla, junto a un nutrido grupo de gente apareció marchando por la 3a. Avenida a las 4 de la tarde. El padre caminó desde Santa Rosa de Copán, de donde es párroco, y en el camino se juntó con las marchas que venían a la ciudad desde las localidades de Yoro, Colón, Atlántida, Ocotepeque, Lempira, Santa Bárbara y Cortez.

Antes que ellos, a la plaza central de la ciudad llegaron los sampedranos aliados a la Resistencia, que esperaron con comida, agua y alimentos a los manifestantes que también marcharon desde Progreso, Lima y Ceiba.

El sacerdote revolucionario
Fausto Milla ha estado escondido, según dicen algunos simpatizantes de la Resistencia. El padre, sin embargo, aunque confiesa que ha recibido muchas amenazas, siempre ha estado donde lo pueden encontrar: en su iglesia, en su territorio rico en cultura indígena, de campesinos.

Desde el golpe de Estado, Milla ha sido de los principales religiosos católicos que ha criticado -y condenado- "los atropellos" en las regiones del interior del país y que públicamente han contrariado la posición del máximo jerarca de la Iglesia Católica, el cardenal Rodríguez Maradiaga.

Y la postura de Milla no nace en esta coyuntura. Durante los setentas y ochentas, defendiendo los derechos de los indígenas campesinos, Milla aguantó la persecución del ejército hondureño en su parroquia de Corquín, en Santa Rosa de Copán.

En su hoja de vida elaborada por la ONG Comunicación Comunitaria se lee que él fue de los primeros sacerdotes en denunciar al mundo la masacre del río Sumpul, ocurrida en El Salvador el 14 de mayo de 1980. Según Milla, en esa masacre participaron tanto el ejército salvadoreño como el hondureño.

Como ayer, hoy Milla insiste en que la verdadera iglesia está en el pueblo, y no en los templos ni en las catedrales, y por eso él, asegura, defiende al pueblo. Un pueblo que merece que se le regrese la soberanía robada. "Tengo 81 años como hondureño. Y he vivido y visto muchas cosas, pero nunca nada comparable con lo que estamos viendo todos este día", dijo Milla, al iniciar su mensaje.

"Cuando hay desigualdad no existe libertad", añadió. "Y este pueblo ya no está luchando una guerra fratricida entre dos simpatizantes de dos partidos políticos. Este pueblo está luchando por alcanzar esa igualdad, generada por esos opresores que ahora nos han robado aquello que más tenemos derecho a tener: la soberanía. Ellos son los criminales, y no lo digo yo, lo dicen los artículos 2 y 3 de la Constitución: ¡el pueblo es el soberano, quien robe esa soberanía es un traidor de la patria, es un criminal!"

Luego, alzando más la voz, el sacerdote lanzó el mensaje que recibió ovaciones de los manifestantes: "Me han dicho algunos que participaron de la redacción de esa Constitución que ahora se arrepienten de haber escrito el artículo 3, ¡porque el artículo 3 llama a la insurrección, hermanos, para retornar esa soberanía al pueblo que en Honduras ha sido robada!"

Unos 30 minutos más duró el acto, porque una torrencial lluvia cayó sobre la ciudad. Y como la ciudad no tiene drenajes, justo en el centro, en los alrededores de la plaza, el río de gente en San Pedro Sula tuvo que enfrentarse a un río de agua.

* El Faro Digital

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