14
febrero 2015, Aporrea http://www.aporrea.org
(Venezuela)
Eduardo
Rothe
Si un
fogonazo nuclear borrara a Caracas con todos sus habitantes, la noticia saldría
por Telesur. Desde su fundación, y especialmente desde que su sede estuvo
alojada en el edificio de VTV, Telesur cuenta con un Plan B, un Plan C, un Plan
D, un Plan E… media docena de alternativas para que nada ni nadie pueda
silenciar la voz de la Patria Grande en el canal multiestatal de América Latina
y el Caribe.
Cuando el
mundo supo, por el Daily Mirror de Londres del 22 de noviembre 2005, que el
presidente Bush había propuesto al primer ministro británico Tony Blair
bombardear Al Jazeera, ya Telesur estaba preparada: conocía el antecedente del
bombardeo de la NATO a la Radio y Televisión Serbia (RTS) el 22 de abril de
1999, que mató a 16 personas. Pero 24 horas después, antes que terminara el
rescate de las víctimas atrapadas en los escombros, que se comunicaban y
guiaban a los salvadores mediante sus celulares, la RTS retomaba sus
transmisiones desde una ubicación secreta. Francia se opuso al vil ataque,
Amnistía Internacional lo consideró crimen de guerra y Noam Chomsky un acto de
terrorismo.
Los
norteamericanos saben lo inútil que fue el ataque a la RTS, y