Por Rosalía Arroyo
La población afrodescendiente de
América Latina traza proyectos para superar años de invisibilidad, que
potenciaron la exclusión, la desigualdad y el racismo.
No es una novedad: los países más
desiguales del mundo se encuentran en América Latina y el Caribe. Pero, según
un estudio reciente del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD),
los ciudadanos más rezagados de la región son los de ascendencia africana e
indígena, muchos de ellos mujeres y jóvenes.
La comunidad afrodescendiente, que representa entre el 20 y 30% de
la población de América Latina, experimenta niveles desproporcionados de
pobreza y exclusión social y continúa enfrentando una severa discriminación en
todos los órdenes. “A pesar de la existencia de marcos jurídicos nacionales y
el establecimiento de diversas instituciones para garantizar sus derechos, la
aplicación de leyes y