8
agosto 2014, Sur y Sur http://www.surysur.net
En
el día de ayer, la Argentina demandó a los Estados Unidos ante la Corte
Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) por los actos de su Poder Judicial
atentatorios contra la reestructuración de la deuda soberana argentina.
La
decisión del juez Thomas Griesa de bloquear el pago argentino a los tenedores
de bonos reestructurados y de imponer a nuestro país el pago del ciento por
ciento más intereses de los bonos detenidos por los fondos buitre es contraria
al derecho internacional e incluso a las reglas elementales del debido proceso.
Es
un fallo que desconoce la decisión soberana de la Argentina de reestructurar su
deuda pública, viola la inmunidad de jurisdicción y de ejecución que posee todo
Estado sobre fondos destinados al ejercicio de su actividad soberana y a la
cual la Argentina no renunció, se extralimita en el ejercicio de competencias
judiciales que fueron reconocidas por la Argentina y ha sido dictado sin
respetar las reglas más elementales de imparcialidad. Las declaraciones
extrajudiciales del juez Griesa y de su mediador, Pollack, prueban de manera
abrumadora tal falta de imparcialidad y son inadmisibles no sólo en relación