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domingo, 14 de outubro de 2007

COMENTÁRIO/Argentina/Reclusión perpetua para el capellán Von Wenich

Por Carlos Iaquinandi, redacción de SERPAL*

Adital/ Agencia de Información Fray Tito para América Latina/10 outubro 2007

Tres meses duró el juicio oral, y en el exterior del recinto en la capital bonaerense, cientos de personas aguardaban expectantes el fallo. El capellán castrense Christian Von Wernich mantenía su rostro impávido, como ocurrió cuando tuvo que escuchar los dramáticos testimonios de víctimas de la represión que lo responsabilizaban por su presencia durante torturas, y sus intervenciones en procura de que los detenidos "hablaran" a cambio de que cesaran los martirios.

La defensa pidió su absolución, alegando que el sacerdote había cumplido su "misión pastoral". La querella, la fiscalía y las organizaciones de derechos humanos habían reclamado la máxima condena. Finalmente, el Tribunal Oral Federal Número 1 de La Plata, falló reclusión perpetua para Von Wernich por su participación en los hechos represivos ocurridos entre 1976 y 1983 durante la dictadura argentina. Se le asigna responsabilidad en al menos siete homicidios y se le considera partícipe necesario en 42 privaciones ilegítimas de libertad agravada y el delito de torturas en 32 casos. Madres de desaparecidos, familiares y amigos de víctimas de la represión no podían contener las lágrimas por la emoción del momento.

El sacerdote que durante la dictadura fue compinche activo de los torturadores, se había escondido en Chile en 1996, donde seguía dando misa en un pueblo de Valparaíso con el nombre de Christian González. De allí lo trajeron en el 2003 para que hiciera frente a los cargos que se habían acumulado en su contra.

El proceso judicial derivó en este juicio oral que determinó la responsabilidad de Von Wernich en gravísimos delitos contra decenas de personas que habían sido previamente secuestradas y "desaparecidas" por las fuerzas represivas.

También se aportaron testimonios del perverso "peaje" que impuso a algunos familiares que acudieron a él para saber de sus esposos, hijos o hermanos desaparecidos. El capellán policial solicitaba sumas de dinero para costear supuestos viajes al exterior de los "retenidos", como calificaba él a los desaparecidos, admitiendo tácitamente su condición de secuestrados.

Algunos medios destacaron que éste era el primer miembro de la Iglesia que resulta condenado por su complicidad con la represión. Es cierto. Por eso es importante recordar que es el primero pero no el único ni el de más alta jerarquía.

El comunicado emitido por el Episcopado, despacha el tema en 20 líneas el gravísimo caso, y con la particular habilidad que tienen las jerarquías eclesiales en estas ocasiones, combina ambigüedad con frases por la reconciliación, dejando la sensación de que Von Wernich es algo ajeno a la Iglesia y que ellos siempre están "por el bien". De hecho, ni siquiera mencionan por su nombre al capellán policial. ¿ Habrán sido también ajenos a la "movilidad geográfica" que llevó a Von Wernich a ejercer de capellán en el pueblo chileno de El Quisco cuando intentó eludir a la justicia?

Algo similar sucedió con su inmediato superior, el Obispo de Nueve de Julio, quien al parecer no ha tomado todavía ninguna decisión sobre Von Wernich. "Oportunamente se habrá de resolver, conforme a las disposiciones del Derecho Canónico, acerca de la situación" dice refiriéndose al sacerdote condenado. Será interesante conocer cuándo se producirá y cuál será la resolución sobre "la oveja descarriada" .

Muchos creyentes siguen esperando una actitud de profunda revisión de la cúpula de la Iglesia Católica Argentina. Uno de los miembros del Tribunal Oral Federal de La Plata, Norberto Lorenzo calificó la sentencia como "un precedente importante" porque por vez primera se juzgó a un integrante de la Iglesia Católica. Y a continuación añadía que a nivel personal consideraba que "la Iglesia necesita hacer una autocrítica, en serio, profunda, realista, frente a la sociedad sobre como actuaron durante la dictadura.".

El analista Washington Uranga, en una nota publicada en el diario argentino "Página 12", afirma que la condena impuesta a Von Wernich "no puede leerse apenas como una sanción de la sociedad contra un ministro religioso, pretendiendo que el ex capellán de la Policía Bonaerense actuó en forma totalmente aislada y con desconocimiento de sus superiores eclesiásticos"; añadiendo que: "tampoco sería justo englobar en la sentencia a toda la institución eclesiástica, en cuyo seno también se cobijan algunas de las víctimas del cura represor, de los policías y militares". Más adelante, en esa misma crónica expresa el periodista: " Lejos de cumplir la misión religiosa que le fue encomendada como capellán, Von Wernich actuó como parte integral de las fuerzas de represión comandadas por el general Ramón Camps. La condena del sacerdote Von Wernich por genocidio constituye probablemente la más grave mancha de Iglesia Católica argentina en toda su historia. Pero de poco servirá si los responsables eclesiásticos no ven esto como una enseñanza dirigida a la institución."

Por último, apuntemos que el sociólogo Fortunato Mallimacci citado por la agencia Ecupress, se refirió al alegato final del acusado en estos términos: "El sacerdote Von Wernich al final habló. La Iglesia católica al final habló. Confiado, seguro, soberbio, altanero, miró al tribunal, miró a la cámara y pidió diez minutos. Miró también fijo al crucifijo que presidía la sala (¿hasta cuándo será un salón sacro un tribunal de Justicia?) y habló, explícito, en su condición de sacerdote católico". Más adelante, "No era alguien que se preguntaba sobre su pasado o que ponía en duda su accionar. Por el contrario, seguro de sí mismo, reafirmaba con voz potente y manos que lo acompañaban, que había hecho lo que tenía que hacer. Dios y la Iglesia se lo habían pedido y ordenado. El cumplía". "Y para que no quedaran dudas de que hablaba un sacerdote, la Iglesia Católica por su intermedio, utilizó todos los símbolos católicos disponibles. Jesús, Cristo, la Biblia, Dios, María, el Demonio, el pecado, la confesión, los sacramentos y los 2000 años de historia de la Iglesia de la cual él forma parte, nos dijo, nos recordó y nos amenazó, lo estaban en ese momento acompañando".

En la sala del juicio oral, se escucharon las hipócritas palabras de Von Wernich. Pero también se escucharon los valientes y conmovedores testimonios de quienes fueron víctimas del terror implementado por los organismos represivos y sus colaboradores civiles. Y también las palabras del sacerdote Rubén Capitanio, que fue testigo en este juicio, cuando afirmó : "La Iglesia no mató, pero no salvó. Debimos estar al lado de los crucificados y no tan cerca de los crucificadores". Pero la frase se queda corta. Nuestra memoria siempre recordará que algunos no solo estuvieron cerca, estuvieron juntos, ocultaron, mintieron, negaron, toleraron. Fueron cómplices en su intento de absolver con su presencia y su palabra a quienes secuestraron, torturaron y asesinaron.

La condena de Von Wernich es un paso importante, trascendente. Pero queda mucho camino por delante. Y hay que recorrerlo.

* Servicio de Prensa Alternativa

http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=29988

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quinta-feira, 11 de outubro de 2007

Argentina/Capelão torturador é condenado à prisão perpétua


Vermelho, 10 outubro 2007

Foto: Wernich: julgado pelo envolvimento em 80 crimes

O ex-capelão da polícia Christian Von Wernich foi condenado nesta terça-feira (9) à prisão perpétua por crimes contra a humanidade cometidos durante a ditadura militar na Argentina.

Von Wernich, de 69 anos, foi considerado culpado de sete homicídios, 31 casos de tortura e 42 seqüestros, no primeiro julgamento contra um padre ligado a uma ditadura da América Latina. O sacerdote escutou a sentença com um semblante imperturbável, diante do tribunal na cidade de La Plata, 60 km ao sul de Buenos Aires.

A ditadura argentina durou de 1976 a 1983 e neste período mais de 30.000 pessoas desapareceram. Von Wernich foi preso em 2003, depois da anulação das leis de anistia na Argentina.

O cardeal primaz da Argentina, Jorge Bergoglio, disse que a Igreja ficou "comovida pela dor que nos causa a participação de um sacerdote em delitos gravíssimos". "Acreditamos que os passos que a Justiça dá no esclarecimento destes fatos devem servir para renovar os esforços de todos os cidadãos no caminho da reconciliação e são um apelo contra a impunidade, o ódio e o rancor", disse a cúpula eclesiástica.

Acusações

O ex-capelão era acusado de co-autoria nos homicídios de Domingo Moncalvillo, María del Carmen Morettini, Cecilia Idiart, María Magdalena Mainer, Pablo Mainer, Liliana Galarza e Nilda Salomone, todos seqüestrados pela repressão. Ele era acusado ainda de torturar o falecido jornalista Jacobo Timerman, fundador e diretor do jornal La Opinión, na década de 70.

Como capelão da polícia, Von Wernich atuou em centros clandestinos de extermínio na província de Buenos Aires, sob o comando do falecido general Ramón Camps, considerado pelos organismos humanitários como o senhor da morte durante a ditadura militar.

"Von Wernich não teve escrúpulos em utilizar sua condição de padre para colaborar com a repressão. Fazia parte de um conhecido grupo de torturadores como agente de inteligência e tinha a batina suja de sangue", disse durante o julgamento o advogado Alejo Ramos Padilla, contratado pela família Timerman para ajudar a promotoria.

Justiça

A decisão foi festejada por centenas de manifestantes de organismos de defesa dos direitos humanos e membros de partidos políticos, que cantaram e soltaram fogos, além de queimar um boneco de Von Wernich. "Se fez justiça! É um dia histórico que jamais as Mães da Praça de Maio pensaram em viver. É algo muito forte!", disse Tati Almeyda, uma das líderes da organização humanitária.

Eduardo Luis Duhalde, secretário de Estado dos Direitos Humanos do governo de Néstor Kirchner, destacou que é preciso "seguir condenando todos os culpados pela repressão ilegal".

Antes de escutar a sentença, o ex-capelão da polícia chamou de demoníacos os sobreviventes dos campos clandestinos da ditadura que testemunharam contra ele: "O falso testemunho é o demônio, porque está emprenhado de malícia".

Von Wernich se comparou a Jesus Cristo ao dizer em sua defesa que o iniciador do cristianismo "teve um julgamento apoiado pelo povo, as pessoas pediram que Ele fosse crucificado, mas depois ressuscitou". Um alarme falso de ameaça de bomba no tribunal fez com que a sala fosse evacuada, quando todos esperavam pela sentença. Membros do corpo de bombeiros revistaram o tribunal enquanto dezenas de pessoas aguardavam no pátio externo da corte. No final, nada foi encontrado. (Fonte: AFP)

http://www.vermelho.org.br/base.asp?texto=26514

Iglesia Católica argentina pasiva ante cura represor condenado

Roberto Molina

Buenos Aires, 11 octubre 2007 (PL) - La amplia repercusión en la sociedad argentina en respaldo a la condena del cura represor Christian von Wernich, contrasta hoy con la pálida reacción de la jerarquía eclesiástica de la que es súbdito.

Cadena perpetua con reclusión común fue la sanción pedida el día 9 por el Tribunal Federal Oral de la ciudad de La Plata para el ex capellán policial por crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura militar (1976-83).

Fue encontrado culpable de los delitos de genocidio, privación de libertad ilegítima agravada y coautor en aplicación de tormentos de todos los casos imputados.

Entre los crímenes cometidos se probaron siete homicidios, 31 casos de tortura y 42 privaciones ilegales de la libertad.

Sin embargo, la reacción de la jerarquía católica, en dos escalones, dejó mucho que desear a quienes esperaban un reconocimiento de la iglesia por su complicidad con la dictadura militar, criterio generalizado entre la población y que se fundamenta con casos como éste.

Los cuatro escuetos párrafos de la declaración de la Conferencia Episcopal Argentina fueron una desagradable sorpresa para quienes esperaban- y reclamaron- alguna postura contundente frente al triste papel desempeñado por la iglesia en ese reciente pasado dictatorial.

El documento, firmado por el presidente de la institución, Cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, menciona el dolor causado a la institución por la participación de un sacerdote en delitos gravísimos (sin mencionar cuáles).

Pero su igual rasero para víctimas y victimarios -al llamar a todos los ciudadanos a alejarse tanto de la impunidad (la de los asesinos) como del odio y el rencor (quienes demandan justicia)- fue para muchos analistas el colmo de la inconsecuencia.

Cuando todos esperaban una rápida exclusión de Von Wernich, conforme el Derecho Canónigo, su superior inmediato, el obispo Martín Elizalde, se limitó a decir que la decisión se adoptara "oportunamente".

Técnicamente hablando, eso significa que el cura represor está habilitado aún para continuar su ejercicio sacerdotal habitual.

Ambas declaraciones, desataron una ola de repercusiones en organizaciones defensoras de derechos humanos enfrascadas en la larga lucha contra el olvido y por la justicia, reflejada en medios de prensa.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, opinó que la iglesia es sorda por haber amparado a este asesino y debía pedir perdón, como exige de cada uno de los creyentes cuando comete un pecado.

El premio Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, presidente de la fundación Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), dijo que la reconciliación que pide el clero no debe ser en el aire ni vacía y la Iglesia debe reconocer antes que hubo sectores de ella comprometidos con la dictadura.

Con sus declaraciones, la Iglesia Católica sigue encubriendo y no reconoce la complicidad que tuvo con el régimen de facto, declaró Tati Almeida, de Madres de Plaza de Mayo- Línea fundadora, y consideró imposible la reconciliación con individuos que ni siquiera piden perdón.

Para Adriana Calvo, de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, el juicio a Von Wernich demostró fehacientemente la complicidad de la iglesia con la dictadura y por eso el arrepentimiento no puede venir sólo de un individuo, sino que debe ser de toda la institución.

La pelota está ahora en el lado de la jerarquía católica y su máximo representante Bergoglio tiene la gigantesca tarea, según opinión abrumadoramente mayoritaria aquí, de añadir a sus asiduos sermones exhortando a la buena conducta de fieles y políticos, unas urgentes y necesarias palabras similares dirigidas a sus propios ministros.

http://www.prensalatina.com.mx/article.asp?ID={DB2F17C9-FF08-42A3-998B-EBB19F1C8253}&language=ES