16 septiembre 2016, Pagina
12 http://www.pagina12.com.ar (Argentina)
Por Eric Nepomuceno
Hay frases que dispensan
comentarios y rechazan desmentidos. Cuando, el pasado miércoles, uno de los
jóvenes fiscales integrantes del equipo encargado de la Operación Lavado
Rápido, que trata del esquema de corrupción que actuó en la estatal Petrobras,
dijo que contra el ex presidente Lula da Silva no había pruebas, pero sí
convicción, dejó claro de toda claridad que se trata de un tribunal, sí, pero
mucho más cercano a los de la Santa Inquisición que de Justicia.
Los abusos e inconsistencias
presentadas al público por el fiscal encargado de la “Lavado Rápido”, el
predicador evangélico Delton Dallagnol (foto), tuvieron el efecto de un
bumerang.
Fascinado y ofuscado por las
luces de la gloria, el joven y mesiánico fiscal cometió errores jurídicos
dignos de un niño pedante que siquiera sabe la dirección de una escuela de
derecho. El más evidente y escandaloso de esos errores primarios fue