5 de Junho de 2015, ADITAL Agencia de
Información Fray Tito para América Latina (Brasil)
Por José
Antonio Gutiérrez D.
Ni
siquiera Pastrana ya niega que el proceso de paz del Caguán, a finales de los
años 1990, sirvió para que el Estado colombiano ganara tiempo ante unas FARC-EP
que se encontraban a la ofensiva, y pudiera aplicar una profunda reingeniería
militar, un aislamiento político a fondo del movimiento guerrillero – que
incluyó la calificación de terrorista --, así como preparar, a través del Plan
Colombia, la entrada de lleno de los gringos al conflicto – sin lo cual,
ninguno de los golpes que han recibido los insurgentes hubiera sido posible.
Es decir, el proceso de "paz” del Caguán
sirvió, no para una búsqueda de paz, sino para profundizar la guerra [1]. Pastrana,
que aparte de ladrón salió también bufón, culpa a las FARC-EP de su
"fracaso”. Sin embargo, desde la lógica oligárquica, el Caguán no fue un
fracaso sino un tremendo golazo.
El
bloque oligárquico se re-organiza… para el Caguanazo
A
Santos también le tocó negociar para ganar tiempo. El 2012 fue