3 junio 2015, Resumen Latinoamericano http://www.resumenlatinoamericano.org (País Vasco)
Federico Larsen
El 22 de junio se cumple el tercer aniversario del golpe de Estado parlamentario
contra Fernando Lugo en el Paraguay. Al echar un vistazo hacia atrás, y ver qué
fue lo que cambió desde aquél gobierno que se presentaba como la esperanza de
los humildes, encontramos muchas diferencias. En primer lugar cambió América
Latina. La elección de Lugo en 2008 fue la enésima victoria de un frente
progresista en todo el continente que hoy está en franco deterioro. Era el
momento dorado de los proyectos continentales que se oponían al poder histórico
de conservadores y potencias extranjeras, y el gobierno del Frente Guazú,
partido que llevó al ex obispo al gobierno, fue uno de los primeros eslabones,
quizás el más débil, en caer. Cambió la economía, cada vez más basada en la
exportación de soja transgénica en un país en vertiginoso crecimiento. Cambió
la política, con un Paraguay en la actualidad muy lejos de confiar el poder en
otra propuesta que provenga de la izquierda. Lo que no parece haber cambiado
son la desigualdad y la pobreza en el país guaraní, donde el campesinado y los
trabajadores urbanos siguen siendo los sectores más vulnerables y expuestos a
la ya histórica represión del Estado.
El “golpe blando”
La destitución de Lugo en 2012 fue el ensayo mejor realizado de lo que
se conoce como golpe blando, o golpe de guante blanco. Se trata de un método
para desbaratar un gobierno sin la intervención directa de las Fuerzas Armadas
o el empleo clásico de la violencia. Simplemente alcanza con generar un clima
político inestable, presentar al gobierno de turno como culpable de la crisis y